- Detalles 21 Diciembre 2016 Por: Marcia Jerez Valón lirio@rbaragua.icrt.cu En Actualidad Palmera
Palma Soriano.- Al sur de esta ciudad del oriente cubano, a la tierra le paren pétalos que, en las distintas épocas del año, aparejado a los misterios de la Luna, espigan muy hermosos. El medioambiente se oxigena con su presencia, su destino es de carácter social y devienen, su aparición, en satisfacción de sus trabajadores.
Para llegar al jardín estatal La Rosa hubo que caminar varios kilómetros en pos de ir al encuentro de quienes, allí, logran desde el vivero dar vida a las disímiles variedades de flores como: Radiantes, Gladiolos, Azucenas, Extrañarosas, Margaritas, el Palobobo, Espárragos, Dalias, Terciopelos y otras.
El ingeniero agropecuario, Jorge Luis Valdés Despaigne, de tez morena, delgado, algo tímido pero muy sabio en su oficio y capaz, lleva cuatro años al frente de este lugar palmero como administrador. Confesó sentirse bien, ahí, junto a los trabajadores que dirige. Pese a la temporada de sequía y algunas plagas como la llamada Tripalmis, hongos que, dolorosamente, afectaron algunas de las producciones, los trabajadores del jardín La Rosa lograron aplicar y salvar, desde la atención cultural además de los productos químicos, las existentes, hoy sanas.
En un ambiente grato, propio de los campos de Cuba, se alza sanamente el jardín estatal “La Rosa” de Palma Soriano, el que sorprende por su limpieza, manos sabias de sus obreros, la majestuosidad de las palmas reales, a la entrada del mismo, y el beso de las Orquídeas e Isoras que saludan y despiden al visitante.




