Una obra de infinito amor

Alberto Oduardo del Toro

Palma Soriano.- Una obra tan sensible y humana, la Educación Especial en Cuba, arribó en este enero a su aniversario 55. En Palma Soriano, maestros como Alberto Oduardo Del Toro, ponen mucho de sí, a favor de la felicidad de niños con discapacidades intelectuales.

"Tengo 19 años de trabajo en la Escuela Especial 'Camilo Cienfuegos', de Palma Soriano. Anteriormente laboré 20 años en el Instituto Politécnico de Mella 'Pablo Cartas Rodríguez', pero bueno, aquí me siento bien, porque trabajo con niños que tienen necesidades educativas especiales".

Y sobre todo por ayudar a la formación laboral de estos estudiantes…

"Sí, yo soy maestro-taller, imparto la asignatura de Taller de albañilería. Ellos aprenden diferentes habilidades, de forma tal que cuando salen de la escuela ya están preparados en un oficio, que pueden ejercer. Tengo varios alumnos que están trabajando en la construcción, que han pasado por mis manos y que hoy desarrollan su oficio, porque la escuela los prepara para que sean adultos independientes y servir a la sociedad".

¿Es agradecida esta profesión?

"Para mí, sí, porque yo me siento orgulloso y pienso que sí, para cualquier maestro es un regocijo ver que sus estudiantes progresan. Y en nuestro caso, independientemente de sus limitaciones intelectuales, ellos tienen la capacidad para desarrollar un oficio con toda la calidad que requiere".

¿Vuelven a usted entonces, una y otra vez?

"Muchos estudiantes me piden consejos incluso no sólo de la profesión, sino de la vida social, hasta del matrimonio… Y yo, como tengo 58 años, de ellos 39 años dedicados a la Educación, considero que tengo una experiencia para aconsejarlos".

¿Hay un Oduardo antes y otros después de haberse incorporado a la Educación Especial?

"Sí, porque en la escuela técnica el estudiante tiene otros intereses y en la Escuela Especial tienes que atender las diferencias individuales de cada niño, con amor, comprensión y mucha paciencia".

¿Se siente mejor maestro, mejor ser humano?

"Siempre que uno haga algo en beneficio de un estudiante, uno siente el orgullo de haber sido parte de la educación de esa persona. Me siento mucho mejor, me siento bien trabajando en la Educación Especial".

¿Volvería entonces a trabajar en esta noble enseñanza?

"Si volviera a nacer, estudiaría Defectología, porque no soy defectólogo aunque me considere como tal, pero si volviera a nacer volvería a trabajar en la Educación Especial, que como dijo Martí es una obra de infinito amor".