El 26 de Hoy

banderas cubanas

Palma Soriano.- La prédica martiana que “La mejor manera de decir, es hacer” la convirtió Fidel siempre en guía para la acción una vez que sintió la necesidad de transformar la isla que padecía la dictadura de Fulgencio Batista.

Cada hecho histórico tiene sus antecedentes, realización y repercusión. El ataque a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba y “Carlos Manuel de Céspedes” de Bayamo contó con una etapa preparatoria en la que se pusieron de manifiesto las cualidades de dirección y liderazgo de Fidel y los combatientes que le acompañaron.

La actitud de aquellos jóvenes el 26 de julio de 1953 conmovió la conciencia nacional. Entonces, hombres y mujeres volvieron los ojos hacia Oriente.

Del Moncada emergió el programa de Liberación Nacional para Cuba, surgió el movimiento revolucionario que organizaría y conduciría el proceso insurreccional, se vislumbró el camino de la lucha armada como la única vía de solución a la problemática que vivía la nación.

El Moncada pese al revés táctico-militar devino en victoria política estratégica porque constituyó el “motor pequeño” que echó andar el “motor grande” de los combates librados por la independencia de Cuba bajo la conducción del Comandante en Jefe, Fidel Castro junto a varios de los jóvenes del Centenario que quedaron vivos y otros que, en el transcurro de los procesos políticos-sociales y económicos del país, se incorporaron a la guerra.

En el aniversario 64 de la épica del Moncada, entre muchas, la mejor manera de honrar hoy la gesta es trabajando, desarrollando mejor la isla con nuestras propias manos, creatividad. Poniendo entusiasmo, calidad a lo que se produce. Cada vez más la unidad de los cubanos agigantada en su fortaleza porque para continuar salvando el sacrificio dador, honrado, honesto de Fidel y los jóvenes de la Generación del Centenario, en medio de las complejidades que vive, actualmente, la nación es necesario andar como expresara Raúl Castro: “Para alcanzar el éxito al que aspiramos es preciso que trabajemos bajo un denominador común: el orden, la disciplina y la exigencia”.