La Honradez

La Honradez. Imagen tomada de Internet.

Palma Soriano.- “La honradez debía ser como el aire y como el sol, tan natural que no se tuviera que hablar de ella”. Así expresó el Apóstol, pero desdichadamente en estos momentos debe recordarse un poco qué es la honradez. Porque no es algo muy común y mucho menos natural en nuestra sociedad.

Se considera una persona honrada a quién manifiesta en su manera de pensar y obrar, rectitud, integridad y sobre todo respeta las normas sociales. Si bien no podemos generalizar al respecto o pretender encontrar a alguien perfecto, sí podemos reflexionar en algunos aspectos en los cuales es necesario rescatar la honradez.

Vemos de forma continua cómo prolifera la corrupción, la ilegalidad, el desorden. Para recibir cualquier servicio público es casi imprescindible sobornar o hacer uso de influencias. No existe respeto por las leyes ni por las autoridades. Solo a pocos interesa hacer algo sin obtener beneficios.

La honradez es un valor y como tal ha de inculcarse desde la cuna. Si en la actualidad se ha perdido la honradez, cabe preguntarse, ¿realmente hemos sabido inculcarla en las nuevas generaciones? Al final estamos siendo víctimas de un fenómeno, iniciado cuando les decimos a los más pequeños que deben sobrevivir a toda costa, por encima de todo. Queremos una sociedad mejor pero no hemos sabido construirla, no hemos aprendido a ser honrados.