“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Antonio Machado. Imagen tomada de Internet.

Palma Soriano.- Por estos días las letras hispanas rememoran la muerte en 1939 de uno sus máximos exponentes, Antonio Machado Ruiz. Venimos a recordar a ese hombre entero y verdadero. Su integridad y verdad juntarán muchas veces a los hombres. Es que hay gentes como Antonio Machado que llegan a la tierra circuidos de un ámbito ennoblecedor.

Doctorado en filosofía y letras y miembro de la Real Academia Española. Nacido en Sevilla el 26 de julio de 1875 de una familia, de carácter progresista y liberal, se traslada a Madrid a los 8 años. Allí, Antonio estudió en la Institución Libre de Enseñanza. Pero estos estudios fueron interrumpidos en varias ocasiones, debido al fallecimiento de su padre y a diversos problemas económicos que sufrió la familia.

Es en Madrid donde continúa el Bachillerato en los Institutos de San Isidro y Cisneros. Al morir su padre y su abuelo sobrevienen dificultades económicas y Antonio empieza un trabajo como actor teatral. En 1899 se traslada a París donde trabaja como traductor para la Editorial Garnier y entra en contacto con la vida literaria parisiense.

En Paris conoció al poeta Rubén Darío, que influyó en parte de su obra. Por ese entonces Antonio Machado escribió sus primeros textos en revistas como La caricatura o Electra, entre otras.

Luego residió en la ciudad de Soria, y ocupó el puesto de catedrático de francés en un instituto. En 1909 conoció y se casó con la joven Leonor Izquierdo. Ella falleció de tuberculosis en 1912, lo cual dejó destrozado al escritor, que abandonó la ciudad ese mismo año. Antes de morir Leonor, fue publicado Campos de Castilla.

Poco después comenzó a dar clases de francés en Baeza y más tarde en Segovia. En 1927 fue nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua. Un año después, comenzó una relación amorosa con una mujer casada llamada Pilar Valderrama, a la que el poeta llamó en sus versos "Guiomar".

En 1931 se trasladó al Instituto Calderón de Madrid, pero, al apoyar la causa republicana tuvo que abandonar España al iniciarse la Guerra Civil, exiliándose a Francia donde moriría un 21 de febrero de 1939.

La obra de Antonio Machado es fundamentalmente poética, a pesar de las incursiones en el teatro, siempre básicamente poético, y en el ensayo, siempre con un tono bastante lírico. No tiene la lengua española, muerto Martí en 1895, una voz arraigadamente popular capaz de expresarse con igual acierto, por eso, todo recuerdo de ese coloso poético es pura gratitud.

Su verso era un hondo aliento de hombre y el hombre era en él una ternura al paso de la sangre, un amor sin gesto, auténtico, como cuando expresaba henchido de verdad esos versos luego musicalizados por Serrat:

“Caminante son tus huellas el camino y nada más

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Al andar se hace camino y al volver la vista atrás

Se ve la senda que nunca, se ha de volver a pisar

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar”.