- Detalles 26 Julio 2015 Por: Onnis Tur Pompa onnis@rbaragua.icrt.cu En Actualidad Palmera
Palma Soriano.- Por estos días celebramos el aniversario 62 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y le rendimos tributo a tres palmeros que participaron en valerosas acciones de la Generación del Centenario, que no dejaron caer la espada. Ellos fueron Oscar Alberto Ortega, Pedro Celestino Aguilera González y Teodulio Michel Barbán.
Pedro Celestino Aguilera González fue el único palmero que participó en el asalto al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo el 26 de julio de 1953, y luego fue un combatiente activo de la Revolución Cubana.
Nacido el 29 de noviembre de 1925 en la ciudad de Palma Soriano, Pedro Celestino se graduó en 1949 en la Universidad de la Habana como Licenciado en Odontología, lugar donde conoció a Fidel Castro. Participó en las manifestaciones estudiantiles contra los gobiernos existentes. Después de graduado se trasladó para su pueblo, Palma Soriano, donde trabajó como dentista en la consulta de su padre y en las minas de Charco Redondo.
Al producirse el Golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, en la provincia de Oriente, cuando aún no se había aceptado el zarpazo, Aguilera se encontraba entre los jóvenes de procedencia ortodoxa, que estuvieron hasta altas horas de la noche esperando la entrega de armas para combatir la situación creada por Batista.
A finales de 1952, un grupo de jóvenes de Palma Soriano comenzaron a conspirar, entre ellos: Oscar Alberto Ortega Lora (mártir del Moncada); Parmenio García; Aldo Soler; Pachy Oliva; Humberto García; Alí Mora Yero; Teudolio Mitchel y posteriormente se incorporó Carlos Chain; Pedro Aguilera actuó como jefe o coordinador del grupo; ellos lograron agrupar una cantidad apreciable de jóvenes de la propia ciudad de Palma, Contramaestre y un número apreciable de obreros de las minas de Charco Redondo.
Pedro Celestino Aguilera se incorpora al movimiento revolucionario. El Viernes Santo (3 de abril del año 1953) Fidel los visitó en Palma Soriano y se trasladaron a las minas de Charco Redondo; allí habló con un grupo de obreros y si no se llegan a tomar medidas, aquello se hubiera convertido en un acto masivo, ya que al interesarse Fidel por las condiciones de vida y régimen de explotación a que estaban sometidos los obreros, estos se iban aglutinando a su alrededor.
Fidel durmió esa noche en Palma Soriano y dio instrucciones de enviar a Teodulio Mitchel, con el objetivo de entrenar en La Habana a los compañeros que ya estaban haciendo prácticas de tiro en campo abierto. En el mes de julio, Aguilera se encontraba en Varadero; allí recibió la visita de Fidel, quien le indicó regresar a Palma Soriano y partir cuando él lo ordenara, solo con Alberto Ortega.
Aguilera participó, como jefe de grupo, en el asalto al Cuartel "Carlos Manuel de Céspedes", de Bayamo, el 26 de julio de 1953. El asalto fracasó y ese mismo día se trasladó, junto con Agustín Díaz Cartaya, para la ciudad de Santiago de Cuba, a donde llegó a las dos de la tarde; unas horas después, salió para La Habana; a los pocos días regresó a Palma Soriano, donde fue detenido y conducido al SIM (Servicio de Inteligencia Militar) del Cuartel Moncada; allí estuvo esperando a que lo asesinaran, como habían hecho con tantos otros.
Las patrullas militares hicieron varios intentos de llevarlos al patio para asesinarlos; gracias a la actitud de un sargento que obstinadamente le repetía a la policía: "si hay orden de fusilamiento, sí; si no, no", pudo salvarse del crimen; en horas de la noche fue llevado al calabozo del Cuartel Moncada, donde conoció al mártir de la Revolución, Gustavo Ameijeiras Delgado.
Después fue remitido a la prisión de Boniato, donde se encontraba el resto de los asaltantes del Moncada; allí permaneció hasta el día del juicio. Previamente había recibido instrucciones de Fidel, de que se declarara inocente, ya que al ser capturado no le ocuparon armas, ni estaba en las lomas; así como unirse al grupo de Acción Liberadora y tratar de establecer contactos con el compañero Léster Rodríguez.
Al salir de la prisión de Boniato, Pedro Aguilera junto con José Valmaña Mujica, Haydée Santamaría y Melba Hernández participó en la recogida de fondos para el Movimiento 26 de Julio y en la impresión clandestina de La Historia me Absolverá.
Al salir Fidel de la prisión, Aguilera participó en la reunión donde se encontraban, entre otros, Fidel Castro, Armando Hart, Ñico López, Faustino Pérez, Jesús Montané, Luis Bonito, Pedro Miret, José Suárez Blanco, Melba Hernández y Haydée Santamaría; en esa reunión se acordó dar el nombre oficial de "Movimiento 26 de Julio".
Después del 2 de diciembre de 1956, continuó con su activa lucha clandestina, razón por la cual estuvo preso en varias ocasiones. Tuvo que partir para Toronto, Canadá. Después se trasladó a México, donde trabajó con Gustavo Arcos, Aldana, Alfredo Guevara y el general Enio Leyva. Estuvo en ese país hasta el 28 de enero de 1959, debido a que tenía varios compañeros presos y un avión con un cargamento considerable de armas, logrando al fin la liberación de los compañeros y de las armas ocupadas. También, por petición de Fidel Castro, le tocó la responsabilidad de enviar representativos de la prensa mexicana y organizar el control de los aviones de Cubana de Aviación, para el traslado de los exiliados hacia Cuba.
Al triunfar la Revolución trabajó con el comandante Juan Almeida Bosque, donde le fue otorgado el grado de primer teniente. El combatiente Pedro Aguilera ocupó diferentes responsabilidades en el Ministerio del Interior (desde 1959 hasta 1976), llegando a alcanzar el grado de coronel. En diciembre de 1976 pasó a trabajar en Cubatur, como subdirector de esa empresa. En 1980 fue nombrado director de la Clínica Estomatológica Juan Manuel Márquez, cargo que ocupó hasta 1986, en que pasó a retiro. Falleció el 25 de julio de 1999. Hoy a 62 años Palma Soriano lo recuerda.




