- Detalles 14 Agosto 2015 Por: Gleidys Sigas Pérez gleidys@rbaragua.icrt.cu En Actualidad Palmera
Palma Soriano.- La sociedad cubana vive nuevas dinámicas que complejizan el contexto en que nos desarrollamos. Por eso, desde diferentes escenarios, se insiste en ponderar las virtudes que jamás pasarán de moda.
La autocrítica honesta y responsable es una de las que nos hace fuertes como seres humanos, a pesar de las vulnerabilidades que nos rodeen.
Alguna vez nos hemos autocriticado pero, lamentablemente no todos sabemos cómo y dónde hacerlo. A veces, prima la autocomplacencia que hace más daño y se aleja del verdadero objetivo de la autocrítica sincera: asumir dignamente los errores y corregirlos en lo posible.
La autocrítica sana y constructiva constituye un instrumento saludable para llegar a conocernos mejor, incrementando nuestra autoestima.
Esta es y seguirá siendo necesaria y útil pues recapacitar sobre cómo somos y actuamos es un signo de madurez que nos ayuda a crecer y mejorar como personas.
Cuando esta falla, muchos eslabones se rompen y se hace más difícil entonces la educación desde la propia familia, la escuela, los escenarios laborales y comunidades.
Como afirman no pocos, la autocritica es sinónimo de responsabilidad, transparencia, valentía, honestidad..., valores que deben multiplicarse porque jamás pasarán de moda.




