Una historia para no olvidar: la masacre del poblado de Aguacate

Una historia para no olvidar: la masacre del poblado de Aguacate

Palma Soriano.- Abril es de esos meses que se reserva cada año mucha historia para no olvidar. Marcado por estos días tan trágicos, luminosos y victoriosos de Playa Girón o por los luctuosos y tristes de la abortada huelga cuya represión ahogó en sangre a muchos cubanos.

En muy pocas ocasiones, se recuerda un acontecimiento lleno de tanto terrorismo y barbarie, crimen sin par que tuvo lugar en Aguacate. Esta comunidad rural a orillas de la carretera central, entre Palma Soriano y Contramaestre, es tierra de campesinos laboriosos, productores de café y frutales.

Aguacate, zona montañosa aquejada por la falta de agua en varios meses del año, fue centro de concentración de las tropas del Ejército Libertador, escenarios de duros combates primarios que hicieron huir a las tropas españolas cuando Estados Unidos, sin permiso, intervino en la guerra Hispano cubana-Norteamericana.

Aguacate, poblado de Palma Soriano, legó varios hijos a las páginas de los héroes y mártires de Cuba. Este poblado que conduce al macizo serrano sur que fue sacudido en el inicio de abril de 1958.

La convocatoria a la Huelga General de ese propio mes había sido filtrada por los servicios de inteligencia del tirano y de manera anticipada los revolucionarios sabotearon la carretera central o antiguo Camino Real con grampas para dañar el paso.

La guardia rural y los refuerzos de Palma Soriano obraron con despiadada represalia, quemaron la valla de gallos, una tienda de víveres y el bar de Lugo. Más allá de eso, se ensañaron con la población civil y una familia que transitaba por el camino cercano a la localidad también fue víctima de una masacre.

Un avión que patrullaba fue orientado sobre ese objetivo y realizó descargas mortales, allí quedaron sin vida la señora Luisa Sanz y el niño de 7 años Ramiro Silueta Paneque e hirieron de gravedad a su madre Catalina Paneque Ayala, además de Estrella Caballero que perdió una pierna. En un abril como este, hace 58 años, tuvo lugar en Aguacate una masacre, una historia para no olvidar.