- Detalles 16 Agosto 2016 Por: Dainiubis Soler Amiot day@rbaragua.icrt.cu En Actualidad Palmera
Palma Soriano.- Cada cuatro años, el mundo gira también alrededor de la llama olímpica. Lo mejor y más selecto del deporte mundial se da cita en una ciudad escogida del planeta, con la esperanza de coronarse bajo los cinco aros, tradición que iniciara el barón Pierre de Coubertain, allá por el año 1896 con los Primeros Juegos Olímpicos de la era Moderna.
Y para la edición 31, el mérito se lo llevó la ciudad brasileña de Río de Janeiro. La primera de América latina en organizar un evento de tales magnitudes. Quizá la elección haya estado marcada por el precedente de la organización de unos Juegos Panamericanos de excelencia. Pero además, complementada sin dudas, por el deporte que respiran sus habitantes, impregnado en sus venas en forma de voleibol o fútbol.
Y lo que fue un sueño, iniciado desde las administraciones de Lula Da Silva y Dilma Roussef, hoy es una realidad. Un pebetero sencillo y original fue encendido por el maratonista redimido, Vanderlei da Lima, aquel que en Atenas, vio escapársele la corona olímpica, debido a los ataques de un fanático. No se alejó de la ceremonia, el aire de crisis política que vive Brasil, cuando un enorme abucheo ahogó las palabras del presidente en funciones, Temer, al deja oficialmente inaugurados los Juegos.
Pero más allá de percances, de algunas dificultades y fallas de los primeros días, sin dudas, cada oportunidad olímpica derrocha talento sobre cada espacio de competencia. Bajo la mirada atenta y una actitud de bendición del Cristo del Corcovado, amanece cada jornada con actuaciones brillantes como la de Michael Phelps, un norteamericano que al parecer, no cree en imposibles, a pesar de lo joven aun del evento. Otros esperan, con gran expectativa, la demostración del rayo jamaicano, Usain Bolt, un atleta que tampoco se deja vencer por los límites del tiempo.
De este lado del continente, late también una isla al compás de la samba, pero también del son. Sentados frente a la pantalla o al compás de las noticias, fanáticos y seguidores esperan el buen papel de los cubanos, conscientes de los nuevos vientos que soplan para el deporte internacional. Las esperanzas se cifran en las disciplinas que históricamente aportan, como el boxeo, el judo o la lucha, y en figuras que bien merecen la gloria como el impresionante Manrique Larduet.
El mundo gira alrededor de la llama olímpica. A ritmo de zamba, Río suena, y suena bien.




