Farmacéutico hasta la muerte

Pedrito 'el farmacéutico'

Palma Soriano. - "¿Cómo farmacéutico? 62 años; empecé en la Farmacia Mestre, ahí donde está ahora el Comité del Partido. Cuando la intervinieron la pasaron para enfrente y después fui para la Dispensarial, a preparar las fórmulas, hasta que me jubilé".

No por casualidad, Pedro Rodríguez Pelegrín, o 'Pedrito el de la Farmacia', como es conocido en nuestra ciudad, se ha ganado la admiración de muchos palmeros.

Pedrito en la Farmacia MestrePedro Rodríguez Pelegrín (a la derecha) junto a un compañero de la entonces Farmacia Mestre

"Yo cuando empecé, trabajé un tiempo haciendo los mandados y me ponía a mirar en los escaparates, pomo por pomo, y el dueño como a los cuatro meses me dijo: ‘no me hagas más nada, quédese en el mostrador a preparar fórmulas, para que aprenda; 13 años tenía entonces, el dueño de la Farmacia me pagaba los estudios de noche y así fue que me gradué en 1963 de farmacéutico".

En la Farmacia Dispensarial laboró la mayor parte de su vida este hombre de pequeña estatura y corazón grande…

"Cuando no había fórmula para preparar, atendía a la población, porque estaba la Farmacia llena y ayudaba a despachar".

¿Qué decirle entonces a esos jóvenes que se incorporan a trabajar en la unidades farmaceúticas?

"Que trabajen y que lo hagan bien, porque muchas veces no ocurre así".

¿Orgulloso entonces de haber sido farmacéutico?

"Estoy orgulloso y lamento no haber trabajado más, vaya… porque tengo mi título… Y aunque me jubilé, sigo siendo farmacéutico y cuando tengo que ayudar a preparar cualquier fórmula de cualquier jarabe, talco, cualquier cosa, he ido a ayudar. Pueden contar conmigo hasta que pueda".

Más de seis décadas de trabajo ininterrumpido en farmacias de la ciudad del Cauto, han hecho de Pedro Rodríguez Pelegrín, Pedrito, un palmero respetado y querido por todos…

"Ohhhh, el pueblo entero casi, me saluda todo el mundo ‘adiós, adiós’, porque yo tuve buen trato con ellos y me recuerdan hasta estos momentos en que estoy conversando contigo".

Fueron años de verdad consagrados a su profesión…

"Sí, sí, sí… fueron años trabajando y llevándome bien con el público. Nunca nadie fue a dar una queja de mí. ¡Ah, y nunca falté al trabajo ni por un catarro, ni por ciclones, nunca dejé de trabajar! La vida entera, desde los 13 años hasta los 77 que fue cuando me jubilé".