Recuerdos de un tiempo heroico

René Beatón Lora

Palma Soriano.- El 30 de Noviembre de 1956, "despertar" armado de Santiago de Cuba, sembró el dolor en René Beatón Lora, por aquel entonces un niño de 12 años, estudiante del Colegio "La Salle" de esa ciudad oriental.

"Yo nací en Palma Soriano, me trasladé hacia la zona rural de Ramón de Guaninao y por las posibilidades económicas de mi familia, de mi padre en particular, y aprovechando que él había sido alumno de esa escuela, fue una gran motivación para que yo continuara los estudios en un centro que él consideraba como un lugar de mucho respeto. Allí conozco a Pepito Tey, inicio el 5to grado en 1955, hago todo ese curso con él, pero seguimos muy compenetrados… En el receso escolar siempre íbamos al segundo piso, porque el profe, el profe Tey estaba allí y siempre había una rueda alrededor de él".

René Beatón, estudianteLos compañeros de aula del Colegio "La Salle" (El entrevistado aparece señalado por un círculo rojo)

¿Jugaban, bromeaban…?

"¡Sí, como no! Él era un hombre joven. Se iba con nosotros los fines de semana a Renté (área recreativa del colegio "La Salle"), hasta que la vida propia de Santiago de Cuba lo permitió, compartía con nosotros el juego de pelota que era lo que más se hacía allí, el esparcimiento en la playa. Pepito era graduado de la Escuela Normal y en el tiempo que estuvimos con él, él era estudiante de Pedagogía, que por cosas del destino no pudo terminar, pero su gran incentivo eran aquellos maestros de estirpe martina, que tenían ese compromiso con la Patria, con Martí y un compromiso con la educación en Cuba".

Pepito Tey y alumnosAlumnos del entonces estudiante de Pedagogía Pepito Tey (a la derecha)

Lecciones de vida dejó sin dudas el profe Tey en sus discípulos…

"Lo veíamos pulcro, de guayabera, pelado, afeitado, impartiendo una clase, todo lo que él hacía era digno de imitarse; tanta nobleza, tanta dedicación de ese hombre tan joven, tan discreto, que el lunes 26 de noviembre, de 1956, en un receso de la tarde, él nos plantea que iba a alejarse del aula por una afección de la cal de la tiza, para resolver los problemas que tenía y la historia después nos enseñó que estaba ya en los preparativos del 30 de Noviembre, donde desgraciadamente perdió su vida".

Pepito TeyEl joven maestro y revolucionario Pepito Tey

¿Y de ese 30 de Noviembre, qué recuerda?

"Yo vivía prácticamente a pasos de la Estación de Policía, en Rabí No. 56, entre San Carlos y Santa Rosa; en la esquina de San Carlos, al comenzar la bajada del Intendente, ahí estaba la Estación de Policía. Me levantaba temprano para bajar para la escuela y estando ya preparado, empiezan los primeros disparos. Un compañero mío, Humberto San Pedro Soto, que vivía ahí cerquita de donde él cae, se entera de que el profe Tey había caído en esa acción, pero no se sabía el porqué. Se hablaba de Otto Parellada, de Tony Alomá, que no eran personas desconocidas en Santiago de Cuba, pero para nosotros sí, yo era un guajirito de Ramón de Guaninao, éramos niños… y bueno, nos mataron al profe Tey, lo lloramos, pero siempre vimos a esa persona que nos quiso mucho y nosotros lo quisimos a él también".

Con casi 24 años, edad que cumpliría el 2 de Diciembre de 1956, Pepito Tey se convirtió en el más joven de los caídos en el levantamiento armado de Santiago de Cuba, donde el niño que fue René Beatón Lora perdió a su maestro.

"Podrá imaginar, yo era hijo único, cuando me separo de mis padres para estudiar en Santiago, allá están mis dos abuelos y la persona más cercana que tuve después de ese entorno fue mi profesor y suerte para mí, fue José Tey Saint Blancard, uno de los héroes del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba. Viernes, 30 de Noviembre… El lunes de esa semana, ya cuando él plantea que va a tener ese receso en la escuela, se hizo un certamen; no eran pruebas, eran competencias de habilidades, de ortografía, de escritura Palmer y dos compañeros, uno de 5to grado y yo, obtuvimos un regalo, que nos entregó el propio Tey: es una pluma esterbrook, que todavía escribe y la guardo como un tesoro, un recuerdo material, porque espirituales y morales tengo demasiados que me han permitido llegar a ser lo que soy hoy, un ferviente servidor de la Revolución Cubana".

A Pepito Tey, hijo entrañable de la siempre heroica, rebelde y hospitalaria, de sus alumnos de siempre.