- Detalles 10 Agosto 2017 Por: Dainiubis Soler Amiot day@rbaragua.icrt.cu En Cultura
Palma Soriano.- No hubo mejor regalo para los palmeros, que recibir a Pancho Amat y al Cabildo del Son en casa. En este agosto caluroso, subió mucho más la temperatura con la presentación de lujo de esta agrupación, joya de la música popular cubana.
Allí, al espacio donde una isla se dibuja en acordes, acudieron quienes no querían perderse la demostración del mejor tresero de esta frontera y del mundo, me atrevería a decir. Fue la oportunidad de disfrutar en vivo, con oídos prestos y el corazón rebosante de gozo, de una muestra de la cubanía más auténtica, de la sonoridad más genuina, esa que coloca a lo nuestro en un pedestal muy alto, del altar maravilloso de la música.
El más aclamado de los 'treseros' cubanos apostó por recordar lo mejor de nuestra música en un espacio que quedó pequeño para el público que le esperaba
Todo un privilegio tenerlo bien cerca. Los que “soñamos por la oreja” y sabemos de la permanencia de lo bueno por encima de cánones o modas, sentimos la magia del momento. Solo los aplausos y las más vibrantes exclamaciones pudieron responder a la ejecución brillante de quien ha hecho al tres, más que un simple instrumento: ya todo un protagonista dentro de cualquier pieza musical.
El 'tres de Pancho', un instrumento que acompaña la sonoridad del sentido original de su música
Temas de Miguel Matamoros, Juan Formel, Nicolás Guillén y Pablo Milanés se dejaron escuchar, en una mezcla perfecta que agrupó además el son santiaguero, el changüi guantanamero, el nengón y el son al estilo más occidental. Se desbordó su creación dentro del propio canon de la tradición, pero permitiéndose además la experimentación con gran acierto y originalidad, fusionando ritmos, como por ejemplo el jazz, género que mucho tomó también de los músicos del país, en el pasado siglo.
Cierre de lujo con la unión del 'Cabildo de Pancho' y el 'Son del Cauto'
“¡Viva Cuba!”, un grito que salió de lo más profundo del alma, al terminar uno de los números del Cabildo. Pancho sonrió satisfecho. Junto a la agrupación palmera “Son del Cauto”, cerró la noche con broche de oro. Laúd, guitarra, bongó, tumbadoras, clave y trompeta…pero reinó la clave del tres, que se coronó junto a la cubanía, para hablarnos de autenticidad y virtuosismo.




