- Detalles 24 Octubre 2017 Por: Yisel González Salgado En Cultura
Palma Soriano.- Ya el apreciado Don Fernando Ortiz dejò abierto el camino despuès de mùltiples indagaciones y miradas. Apreciò que Cuba es una tierra de cumbres, laderas, valles, sabanas y, por demàs, un pueblo.
Desde esa distinciòn de la cubanidad, condiciòn genèrica de lo cubano y la cubanìa, la cubanidad plena, sentida, constante, deseada y creadora, volvieron los historiadores de Palma Soriano al Segundo Taller Cientìfico, en aras de meditar acerca de lo que nos identifica, merece y merecemos y perseveramos en la defensa de la virtud, ètica, cìvica, religiòn, fe, esperanza, resistencia, amor que nos legaron africanos, españoles y otras latitudes del mundo, aqui.
Aunque nos acompañan otros tiempos, el avance necesario e indetenible de nuevas maneras del diàlogo desde la mùsica, la moda, la INTERNET y otros elementos, es preocupaciòn el peligro que significa perder nuestra historia, cultura, tradiciones y porte que nos dieron origen.
No basta la voluntad de trazar y aprobar un conglomerado de ordenanzas pùblicas para vivir y respetar nuestras raìces, tradiciones, posturas cuando lejos de la realidad estàn aùn, aqui, de su puesta en pràctica y aplomo en su cumplimiento educativo y legal. Hay algo inefable que completa la cubanidad del nacimiento, la naciòn, convivencia de la cultura en nosotros.
No es suficiente para la cubanidad, en esta parte del oriente cubano, tener sentido de pertenencia de lo que llamamos la cuna, la vida, aùn falta fortalecer màs la conciencia en ese marasmo de olvido que se percibe en la sociedad civil, ademàs de la condiciòn humana que configura una cubanìa plena para las que son precisas el privilegio de ser cubano, palmero y la voluntad de quererlo ser, pese que hay por ahí, dolorosamente, existen quienes reniegan ser cubanos.
En ese Misterio de la Trinidad Cubana, es la cubanidad un orgullo, reto en el acompañamiento colectivo. De ella nacimos, nos damos, poseemos y, por fortuna y resignaciòn hemos de sobrevivir aunque otros horizontes despierten nuestros sueños o certezas.




