- Detalles 27 Febrero 2018 Por: Marcia Jerez Valón lirio@rbaragua.icrt.cu En Cultura
Palma Soriano.- Una mirada al desempeño profesional artìstico-creador del joven palmero Roberto Guerra Hechavarría, propuso la escritora Carmen Candiot Alayo en su espacio literario la Peña de la Ciudad, esta vez en la librería Rodolfo Rodríguez, sita en calle Martí.
Roberto Guerra Hechavarría es artista de las artes plásticas y desde pequeño sintió inclinación por la pintura hasta que el público comenzó a conocer sus piezas en 1994, una vez que el artesano Manuel Santana descubriera su talento por la manifestación. Por espacio de una hora y media, los presentes se informaron de las inquietudes artísticas de Guerra Hechavarría, en una carrera muy difícil, al decir de él.
De igual modo, su obra madura desde la ingenuidad hasta encontrar motivación por la modalidad del Arte Naif donde ha crecido mucho, y trabajar con ahínco, cotidianamente, es el misterio que le ha acompañado en el devenir actual de su oficio.
El artista junto a su obra 'Fábula del punto cubano' que lleva un pedacito de Cuba hasta las calles de Nueva Orleans, Estados Unidos
Ambientación en espacios hoteleros, expo personales o colectivas en galerías de arte pueden presenciarse, actualmente, las creaciones del joven artista palmero, quien además agradece la oportunidad que le ha ofrecido el Fondo de Bienes Culturales de Santiago de Cuba y la Asociación Hermanos Saíz.
En estos momentos, Guerra Hechavarría labora en una de las instituciones santiagueras, sito en calle Heredia. Crece profesionalmente en su carrera como ser humano y artista. Por demàs, es acreedor de reconocimientos y premios a nivel provincial y nacional.
En el 2017, al calor del Festival Internacional de Jazz, en la ciudad norteamericana de Nueva Orleans, junto a otros artistas cubanos de primer nivel Roberto Guerra fue el único, en su especialidad, en representar a Cuba con la materialización de una pintura mural titulada “Fàbula del punto cubano” que recrea los màs nobles y profundos valores de la cultura cubana, entre ellos: la campiña, los paisajes citadinos, los campesinos y otros.
“La obra fue todo un reto. Mide siete metros de largo por dos de ancho. Nos place desde nuestra modesta contribución haber aportado un granito de arena en las relaciones de buena voluntad de Cuba y los Estados Unidos”, dijo Guerra Hechavarría al público presente en el espacio literario la Peña de la Ciudad.
Sin renunciar a su pueblo natal de Palma Soriano, el joven artista se encamina por nuevos derroteros en la defensa de la realidad espiritual y material cubanas.




