- Detalles 22 Octubre 2019 Por: Marcia Jerez Valón lirio@rbaragua.icrt.cu En Cultura
Palma Soriano.- “Toda nación debe tener un carácter propio y especial”. Bien este aforismo martiano es cimiento y espiga de todos esos valores patrios con la lucha por la independencia de nuestra nación que data desde la pasión serena y decida de Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio Demajagua con el amanecer del 10 de Octubre de 1868.
Vino el revés del poblado de Yara, la reorganización de las fuerzas y la marcha hacia Bayamo. Tras los duros combates, las fuerzas españolas se rindieron en las primeras horas del 20 de octubre de ese mismo año.
Ante los acontecimientos de esa jornada, las fiestas religiosas del Corpus Christie, en la Iglesia Parroquial, fueron aprovechadas para con júbilo desbordante cantar la marcha patriótica. Las casas y calles de la también Ciudad Antorcha fueron engalanadas.

Candelaria Figueredo, Canducha”, retoño adorado de su padre, Perucho Figueredo, devino en la abanderada del Inicio de la Guerra de los Diez Años y con ella la enseña enarbolada por Céspedes, El Iniciador.
Cuenta la tradición que ante los reclamos del pueblo enardecido, Perucho cruzó una pierna sobre la montura de su caballo y escribió la letra del Himno patrio aquella mañana del 20 de Octubre de 1868.

Con el aire aún saturado del olor a pólvora por los últimos combates, cubanas y cubanos entonaron, en la Plaza Mayor de Bayamo, la letra y música de ese Himno que llamaba a la confrontación, al sacrificio y la convicción de alcanzar la victoria en la forja de nuestra nación.
Así nació nuestro Himno Nacional fruto de las ideas y de honda raíz cultural, expresión artística que acrisolaron los días épicos que dieron lugar al 20 de Octubre, Día de la Cultura Cubana.




