- Detalles 22 Septiembre 2016 Por: Dainiubis Soler Amiot day@rbaragua.icrt.cu En Cultura
Palma Soriano.- La esencia de un cuidado de muchos años, vuelve a llamarnos a la reflexión. Desde sus raíces más profundas, la Revolución Cubana, desde su latido anticolonialista, antiesclavista, por la independencia y soberanía defendió lo auténtico del cubano. El valor de nuestro suelo, el sacrificio de todos los que quisieron una Patria libre y mejor. Y la alerta temprana, de quienes cuidaban, por quererla nueva y mejor: "para que no se extiendan con esa fuerza más por las tierras de América"…
Mientras, por un lado soplan aires de una supuesta normalización, por otro, se respira un debate que ya preocupa. El referido a la cada vez más desmedida apropiación libre de los símbolos, extranjeros y nacionales. Muchas veces sin plena conciencia, se exhibe lo de afuera, creyéndolo mejor. No se trata de satanizar su uso, sino de conocer verdaderamente las intenciones de las leyes dominantes del mercado: impregnar de las modas que mandan sin importar idiosincrasia o cultura. La única fuerza existente es el poder.
Por otra parte, se comenta también de una llamada guerra de símbolos. Y más específicamente, en el caso del uso de lo nacional en atributos y prendas que adornan el vestir cotidiano. Al respecto, el brillante intelectual Eusebio Leal, dijo en un encuentro reciente con la prensa: "No estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal. ¡Cómo voy a pensar que es la misma bandera que reverencian los niños en las escuelas, que cubre el féretro de un intelectual o un soldado, que el deportista levanta cuando alcanza para su patria y su familia un gran logro!. No podemos imitar lo que está mal hecho. Por la vulgarización comienza el deterioro de los valores".
Una práctica que amenaza con volverse común por esta tierra. Cuando mercantilizar los símbolos patrios ha sido común de los países industrializados. No debemos repetir lo que por mero canto de sirena nos llega envuelto en moda y modos. Es tiempo de prever, para que Patria y bandera sigan siendo, una realidad.




