Un toque que se apellida Semanat

Paseo Semanat

Un toque que, a razón de muchos, cuenta parte de la historia de Palma Soriano.

Palma Soriano. – Un toque característico invade la calle 24 de Febrero, cercana a la esquina de Céspedes, en esta urbe oriental. Un toque conocido y que cada año anuncia, para los moradores, la venida de las jornadas carnavalescas. Un toque que, a razón de muchos, cuenta parte de la historia de Palma Soriano.

En la cuadra siguiente a la que origina el sonido del Paseo Semanat vivió una niña que compartió, y aún comparte sus días con el ritmo de la conga y los bailes de esa institución cultural.

Paseo SemanatLos músicos tocan y el apellido Semanat prestigia la calle

Coloridos trajes, trompeta lista, saxofón listo, tambores listos y panderetas también listas para entregar, a la tierra del Cauto, su cautivadora melodía que ha dado gusto musical a través de los últimos 80 años.

Paseo SemanatAmado Semanat recibe, e nombre de su familia y los miembros del Paseo, el reconocimiento del pueblo palmero.

Cuando arriban a este nuevo aniversario, y en el marco de la Jornada por la Cultura Cubana, el Pase Semanat recibe el homenaje de un pueblo agradecido con nombres como: Domingo Semanat, Marcelino Estrada, Zenaido Fong, Luis Carrión, santiago Semanat y Arsenio Lugo. Pero sobre todo, se salda la deuda de la cultura palmera con Nelson Semanat, quien inició en 1962 un “Sagrado juramento al corazón de Cuba”, en compromiso eterno con nuestra tradición.

Paseo SemanatParte de la pandilla Semanat, heredera de Nelson. Aquí (de izquierda a derecha): Guancho, Beto, Déborah, Moraima y Amado Semanat

Las salidas de este Paseo han marcado las fiestas populares con presentaciones como “El Mercadito Cubano”, “Guaracheros del 78”, “Ritmo y fruto de Cuba”, “Los Indios” y “Perla Cubana”. Danza, música, ron y folklore cubano, pero más que cubano, palmerísimo, aunados en una misma agrupación.

La sonoridad del Paseo Semanat, hoy comandada por Amado Semanat, hijo del “legítimo” Nelson, continúa siendo parte de la vida de aquella niña que, hoy convertida en periodista, escribe con orgullo estas líneas.