- Detalles 16 Agosto 2015 Por: Dainiubis Soler Amiot day@rbaragua.icrt.cu En Deporte
Palma Soriano.- Este martes 11 de agosto, el Barcelona vencía a su par Sevilla, cinco goles por cuatro, para quedarse con el cetro de la Supercopa de Europa, el primer título oficial de la temporada futbolística dos mil 15- dos mil 16. Messi hacía de las suyas en el campo enemigo, el partido llegó a complicarse, pero al final los blau granas salieron airosos, gracias a la divina intervención de Pedro, ya cuando los minutos comenzaban a expirar.
¡Comenzó la fiesta! Es la expresión que escucho, sobre todo en los más jóvenes de Palma Soriano. En cualquier esquina de este municipio y me atrevo a decir que del país; se habla del deporte más hermoso del mundo. Y se hace, no sólo desde la pasión que motiva su grandeza, sino además con conocimiento.
Ya se analizan los fichajes más destacados, se discuten las nóminas, sobre todo de los equipos favoritos: por supuesto, el Barcelona y su archirrival, el Real Madrid. Se velan por las estadísticas de otras ligas y se debate sobre el Bayern o la Juventud.
La contagiosa fiebre se transforma incluso en las más increíbles iniciativas, síntoma de un sentimiento de identidad nacional que motiva ahora la espectacular disciplina. Se adquieren las camisetas de los jugadores preferidos. Los escudos de los clubes te los puedes encontrar en cualquiera de los hogares. Y agrupaciones de fans se conforman, para asistir entre amigos, a la transmisión televisiva de los clásicos, partidos de vuelta o definiciones importantes.
Pero hay más. La diaria inquietud de la fresca sangre, se contagia igualmente a padres y abuelos. Los que ahora leen, escuchan e investigan sobre el tema, hacen sus aportes al ver el franco auge de lo que primero marcó la novedad. Y que ya se sabe: llegó para quedarse.
Ciertamente comenzó la fiesta de la temporada. El fútbol ocupará la dinámica cotidiana. Si estamos oídos atentos, podremos ser testigos, en no pocas momentos, de lecciones estratégicas de planteamientos ofensivos o patrones de defensa, dominio absoluto del plan de los entrenadores y hasta aquellos que disputarán cada partido. Una prueba irrefutable de también en Cuba la vida gira alrededor de 90 minutos, un balón y sus ídolos.




