Ante esta ley en inglés, el pueblo contesta en buen cubano: ¡No nos entendemos!

Sucursal de BANDEC en Palma Soriano

Palma Soriano.- El inglés, idioma de alcance mundial, es asignatura en el sistema de enseñanza cubano, sin embargo, nos resulta bien extraño cuando decimos: Ley Helms- Burton.

Y es que amén que utiliza nombres que no son comunes para los cubanos, resulta que es una ley aprobada en tierras lejanas para que se aplique en nuestro suelo. ¿Paradójico verdad?

No solo lo improcedente entra en el orden jurídico como bien se ha explicado por nuestros abogados, es una cuestión de honor y dignidad: aquí mandan los cubanos y eso se conquistó el 1ro de enero de 1959 y costó mucha sangre y sudor.

Aleiski González Duani, Director del Banco de Crédito y Comercio de Palma Soriano nos comenta “que la ley Helms-Burton es una ley que recrudece el bloqueo impuesto al pueblo cubano y todas las consecuencias negativas que este bloqueo ha ocasionado al país, por lo tanto, todos los trabajadores bancarios repudiamos enérgicamente esta ley, porque se trata de un banco que fue nacionalizado por el gobierno revolucionario y todos los beneficios que tenemos los trabajadores de este sector y el impulso que le damos a las acciones económicas en sentido general.

“Las nacionalizaciones realizadas a partir de 1960 fueron un acto legítimo y revolucionario”. Así nos comenta Alfredo White Fabars, cajero bancario, quien además agrega “que esta ley a lo largo de todo este proceso lo que ha tratado es de someternos desde el punto de vista político, moral y económico fundamentalmente. Este capítulo III es como el senil de esta política injusta, inhumana y cruel para nuestro pueblo, por lo tanto, no nos entendemos.”

Las propiedades expropiadas, no fueron a parar a manos de unos pocos, sino de todo un pueblo, así lo demuestra la entrega del central Palma a sus trabajadores, lo confirma la nacionalización de la compañía Telefónica, la Eléctrica y los Bancos que pasaron al control del estado y del pueblo.

Norberto Sigas Suárez es Jefe de Departamento de Banca Empresa y agropecuaria y nos dice que “realmente este banco tiene gran significado para mí, porque yo como joven con el salario que devengo y con los beneficios que tengo de la seguridad social, me siento seguro manteniendo mi familia, sabiendo que voy a devengar un salario digno con el que estoy satisfecho. Me sentiría inseguro al saber que una persona o una firma determinada vendría a apoderarse del banco y me da miedo pensar que podría quedar desempleado o desamparado y perder los beneficios que hasta ahora me ha brindado el gobierno y el país. Por eso no puedo aceptar el capítulo III de la Ley Helms-Burton”.

De la misma manera piensa la joven Iris de Bordet Martínez, gestora de negocios bancarios: “considero que debemos defender nuestros intereses al ciento por ciento, por lo tanto, no estoy de acuerdo con que se apropien de las cosas que nos corresponde a los cubanos”.

Ante esta ley en inglés, el pueblo contesta en buen cubano: ¡No nos entendemos!, ¡No nos entendemos! y ¡No nos entendemos!

Tomado de Teleturquino