Por una cultura del ahorro

Por una cultura del ahorro. Palma Soriano

Bajo el concepto de ahorrar sin interrumpir la producción -en la actual coyuntura energética que vive Cuba, bajo las presiones y el bloqueo de Estados Unidos- los palmeros se suman a las medidas anunciadas por la máxima dirección del país, e ingenian iniciativas propias con el fin de hacer frente a la contingencia energética.

No cocinar en el horario pico o de mayor consumo de energía, así como apagar las luces encendidas innecesariamente, son algunas de las medidas que hoy pueden constatarse en muchos hogares del territorio. En los centros laborales también se cumplen hoy con las medidas de ahorro.

Puede decirse entonces que, en labor mancomunada, los habitantes de la tierra del Cauto se esfuerzan para minimizar las afectaciones en el servicio eléctrico nacional.

Hoy la sociedad depende del uso de la energía eléctrica para lograr el avance tecnológico y el confort, por eso muchas veces no se valora la importancia de ahorrar electricidad, que puede traducirse en consumirla con racionalidad y sin despilfarros.

Las nuevas medidas no están encaminadas a cancelar las actividades de ocio y recreación, tampoco tienen como fin afectar las tareas priorizadas como: la producción de alimentos, el bombeo de agua y los servicios de salud. Es que ahorrar energía significa usar la cantidad necesaria responsablemente que, en definitiva, redunda en beneficios para todos.

El ahorro de electricidad debe convertirse en una práctica ciudadana más allá de situaciones coyunturales, por eso, debe fomentarse una cultura del ahorro para que así las personas utilicen la energía eléctrica de manera consecuente y responsable.