- Detalles 28 Agosto 2018 Por: Marcia Jerez Valón lirio@rbaragua.icrt.cu En Reforma Constitucional 2018-2019
Palma Soriano. –Por unas de las puertas interiores de su hogar que deja verse desde la antesala de su casa, puede observarse un hermoso patio cubierto de plantas y arbustos. El sol durante todo el día lo abraza. La mañana ya se torna cálida y la joven Licenciada en Historia y profesora de la Escuela Secundaria Básica, “Luis Augusto Turcios Lima”, Zaira de Lázaro Martell, con una sonrisa y sin reparos, nos recibe en su residencia.
Por su preparación, dominio de la Historia e innumerables reconocimientos en este campo, la también miembro de la filial de la Unión de Historiadores de Cuba, en tierras del Cauto, nos acerca sus consideraciones sobre el Proyecto de Constitución de nuestra nación.
¿Qué luces aportó Martí al concepto de pueblo?
“Hay algunos elementos respecto a lo que conocemos como pueblo que el apóstol dejó como su legado. Dijo él que un pueblo instruido será siempre fuerte y libre y que cuando un pueblo se divide, se mata”. Además, nos decía que la independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestran a cada uno de sus hijos. Por tanto, en un pueblo donde el sufragio es el origen de la ley, la Revolución está en el sufragio”.
“Hoy por hoy ello es un concepto de estudio y consulta por nuestro actual proceso eleccionario de la incorporación del pueblo a la democracia participativa. Más adelante, Fidel nos dejó su concepto de pueblo en La Historia me Absolverá, muy cercano su contenido a lo que aportó El Maestro, o sea, es el pueblo trabajador que se concibe por estos dos grandes pensadores a la incorporación en la toma de decisiones más importantes de un gobierno y a nuestro juicio es lo que hace a un gobierno que tenga más credibilidad. La participación de todos los sectores dentro de las transformaciones”.
Cuba tuvo en el proceso independentista del siglo XIX sus experiencias constitucionales. ¿Cuáles fueron los elementos favorables o no que cada una de ellas aportaron en su contexto histórico?
“El constitucionalismo cubano data desde la Asamblea de Guáimaro en 1869; la de la Protesta de Baraguá, en 1878; la planteada en Jimaguayú, en 1895, Y luego la de La Yaya, en 189. Todas con el propósito de alcanzar la independencia nacional y que tuvieron un carácter progresista y radical para su época. Sin embargo, desde el propio surgimiento de la Asamblea de Guáimaro consideramos que se nos legan dos conceptos esenciales: el de delegado y diputado, es decir que son conceptos que actualmente manejamos, mantenemos y vienen desde allá. Por demás, desde que se redacta la Constitución se quedan algunos elementos que van a conducir a la falta de unidad”.
“Pero también tuvimos dos constituciones que pertenecen a la República Neocolonial: la de 1901 que estuvo apegada a los ideales de la democracia burguesa, toda vez que fue cercenada por la Enmienda Platt, y la de 1940 que incluyó algunos aspectos de carácter progresista en su texto pero que no fueron cumplidas por los gobiernos siguientes. Ambas tuvieron carácter burgués porque sirvieron como instrumento explotador”.
“Es por eso que, al triunfo de la Revolución, en 1965 se crea una comisión de estudios constitucionales y en 1970 se inicia un proceso de institucionalización cuyo punto culminante fue la celebración del Primer Congreso del Partido, en diciembre de 1975 donde se va a proponer la elaboración del nuevo texto de Constitución que fue aprobado el 24 de febrero de 1976, y que luego fue reformado en los años 1978, 1992 y 2002”.
¿Por qué entonces se hizo necesaria la reforma de la Constitución cubana de la que el pueblo sigue siendo partícipe?
“Consideramos que las cuestiones sociales, económicas y culturales no son intactas. Por tanto, ante la necesidad de hacer corresponder la Constitución con la realidad que se va viviendo se fueron haciendo estas reformas a la Constitución de 1976. Los cambios en todas las esferas de la vida actual son mayores. Existen elementos de ella que no se ajustan a la realidad. Y es por ello que el nuevo texto cuenta con 86 artículos más que la Constitución que ya teníamos. El actual contiene un Preámbulo, 224 artículos, 24 capítulos y 16 sesiones. Se mantienen 11 de los que ya tenía y se modifican 113, así como que se eliminan tres”.
“Al modificarse 113 nos dice que la realidad cubana de hoy es diferente, una vez que la economía donde los medios siguen siendo propiedad social, pero también se está desarrollando una apertura a la existencia de propiedad privada, pero que mantienen el Socialismo, que nos dan los derechos relativos a la defensa y a la participación popular, teniendo en cuenta además que este Sistema económico añade el conocimiento del papel del mercado y las nuevas formas de propiedad no estatal, sin perder que se ha incorporado el concepto de Estado Socialista del Derecho, un elemento nuevo que va a tener la Constitución, así como también agrega otros respecto a la ciudadanía y la admisión a la doble ciudadanía”.
“El contenido de derecho de igualdad va adquirir en esta Constitución un mayor desarrollo al incorporar a los ya existentes del color de la piel, sexo y raza, la no discriminación por género, identidad de género, orientación sexual, étnico y discapacidad. Establece además que las personas puedan acudir a los tribunales reclamar la restitución de sus derechos por los daños y prejuicios generados por la acción u omisión de los Órganos directivos, funcionarios o empleados del Estado. O sea, que los municipios adquieren relevancia a partir del reconocimiento de su autonomía en la medida de lo que el sector privado aporta a la economía territorial de lo que podemos hacer también en materia de los subsidios”.
“La realidad que tenemos hoy no es la de 1976. Hoy tiene un Referéndum porque necesita cambiar de acuerdo con los tiempos que vivimos, para que sea objetiva, que se pueda cumplir y desde ella los ciudadanos puedan velar por sus deberes y derechos”.
¿Qué expectativas usted tiene con la propuesta de la nueva Carta Magna?
“Considero que el papel que nos corresponde hoy a todos los ciudadanos que formamos parte del pueblo es, precisamente,ofrecer nuestra opinión acerca si estamos de acuerdo con los artículos que se proponen y argumentar porqué estamos de acuerdo o no. Es importante que las personas se expresen, que no se guarden los criterios por cuanto es un proyecto”.
“Este es un proceso en el que podemos participar. Es de todos, del pueblo. Los que más luces tienen desde la instrucción y cultura de lograr un equilibrio para lo que sea el bien de todos. Una República “Con todos y para el bien de todos” como la soñó Martí”.
¿Se hace, entonces, necesario el intercambio de este documento con sus estudiantes en aras de “mover el pensamiento” de ellos, una vez que inicie el venidero curso escolar?
“Es un reto, si tenemos en cuenta que la paz es el derecho ajeno, y no solo por los profesores de historia, sino por todos los docentes, para los que enseñan Cívica, que no es más que el comportamiento ciudadano, el conocimiento de la Constitución y actuar conforme a ella. Pero no es imposible. Precisamente, las literaturas que se están preparando vienen con estos contenidos, cambios”.
“El reto mayor creo que está en la conexión que debemos seguir trabajando con las familias, porque la familia tiene la primera responsabilidad en educar a su prole en los valores. Se debe ser bueno, un buen ciudadano y eso es lo que tenemos que educar los profesores: en el respeto, la paz, el diálogo, en el convencimiento”.
“Queremos ciudadanos que sean patriotas, bien comportados socialmente, que produzcan. La esencia es formar personas en valores porque necesitamos buenos cubanos y eso es lo que nos corresponde a los educadores”, dijo finalmente la joven profesora de historia Zaira de Lázaro Martell.




