- Detalles 01 Septiembre 2018 Por: Marcia Jerez Valón lirio@rbaragua.icrt.cu En Reforma Constitucional 2018-2019
Palma Soriano.- La responsabilidad que a la familia le corresponde y al Estado dentro del sistema de influencias que existe en la sociedad, exige de ellos un conocimiento cada vez mayor de cómo deben ambos orientar y atender a niños y jóvenes durante el transcurso de sus vidas para que se desarrollen óptima y plenamente.
Este mensaje básico, anuestro juicio continúa siendo un principio esencial de la presencia de la familia en la educación y formación de su prole para el desarrollo ulterior de la misma. Y es que ello aparece en el capítulo tres del proyecto de Constitución de la República de Cuba bajo el título de “Derechos sociales, económicos y culturales” que desde el pasado trece de agosto intercambia nuestro pueblo al interior de sus hogares, el trabajo o en la comunidad.
Como ya se conoce la familia cubana de hoy no es la misma desde hace treinta años atrás. Elementos en el orden económico que propiciaron el llamado Período Especial en la isla influyeron decisivamente, y en algunos casos en el patrón de vida de nuestras familias, aún así estas están llamadas a estar más atentos y mejor preparados al cumplimiento de sus funciones. En dar y recibir, en consonancia con la entrega de sus principales miembros.
Todos los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos, pero ¿estamos todos preparados para contribuir al desarrollo de su inteligencia, a la formación de cualidades que les posibiliten llegar a ser trabajadores responsables y amantes de su patria?
La vida moderna origina tensiones que necesariamente se reflejan en la vida de los diversos tipos de familias, pero en medio de las dificultades económicas, carencias materiales, situaciones disfuncionales que algunas de nuestras familias sortean, y en buena medida el Estado las tiene identificadas, este último como Órgano Supremo del pueblo vela por la universalidad de los derechos que todas las personas deben disfrutar y con ella la familia, sin distinción alguna y, por consiguiente, debe formar en los miembros de nuestras familias el consecuente sentimiento cívico.
En cuanto al rol de la familia y sus funciones en nuestra sociedad, la mayoría de sus mensajes están claros. Si por la experiencia personal o conocida considera necesario en el momento de la Consulta Popular acotar, sugerir o diferir, su conducta será escuchada y respetada por lo que ello pueda contribuir al avance y sostenibilidad del proyecto social cubano.
A juicio de especialistas de la salud, trabajadores sociales y profesionales del derecho, el capítulo tres del Proyecto de la Constitución de la República invita, una vez más, a estudiar, meditar y proponer nuevos elementos que están en consonancia con los tiempos de hoy que enfrentan nuestras familias y de hecho las posibles regulaciones legales, que puedan derivarse, en aras de encontrar mejores respuestas a casos que en la cotidianidad enfrentan.
Y es que todo ser humano nace con la aspiración de vivir y recibir, primero: amor, confianza y apoyo de sus padres, esos que no son perfectos, pero los primeros, siempre, en ser maestros y consejeros oportunos.




