Carlos Manuel de Céspedes: un bayamés de sueños heroicos

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Palma Soriano.- 199 años se cumplen este 18 de abril del natalicio del iniciador del proceso revolucionario cubano: Carlos Manuel de Céspedes.

Fue Céspedes ilustre abogado, político bayamés de pequeña estatura, robusto, de fuerte complexión física. En su juventud, elegante y bien parecido, además de simpática figura. Gustó del deporte, esencialmente las disciplinas de la esgrima y la gimnasia. Cortés con las damas.

Hombre de gran imaginación y trato social agradable, consideró que la lucha armada era la vía fundamental para alcanzar la independencia de Cuba.

A Céspedes, los patriotas de su tiempo le deben la creación del primer periódico mambí llamado El Cubano Libre. Como ya se conoce, el Padre de la Patria junto a Francisco Castillo Moreno compuso la música que llevó la pieza romántica La Bayamesa.

Un lujo y oportunidad resulta acercarse a su Diario de Campaña que vio la luz por vez primera, en nuestra isla, después de 117 años, gracias a la paciente y denodada búsqueda del Historiador de La Habana, Eusebio Leal Spengler. Su título original: El diario perdido de Céspedes, una obra de supremo valor historiográfico y literario que primero ubica al lector sobre la infortunada pérdida de las hojas de dicho diario, los misterios y razones dolorosas de su extravío, así como la develación de las personas que lo custodiaron y luego hicieron llegar a Cuba para su inmediata difusión.

Al decir de José Martí, el más universal de los cubanos: “Fue Céspedes hombre impetuoso, humano, conciliador, firme y suave. Monarca de la libertad que entró vivo en el cielo de los redentores”.

Cuando restan pocas horas para la conmemoración de acontecimientos históricos de supremo relieve en pos de la continuidad del proyecto social cubano, este 19 de abril, hombres y mujeres de esta nación vuelven la mirada a la sagrada imagen del Padre de la Patria, hombre y padre de sueños heroicos, y de la idea magnánima de que un pueblo iba en él, fundador de una obra que luego materializó Fidel con autoridad plena, erguido desde la inteligencia, valores, virtudes y ejemplaridad.