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Palma Soriano.- Cuando se está ante la presencia del santiaguero y Doctor en Ciencias, Israel Escalona Chádez, su elocuencia y amplio conocimiento acerca de la Historia de Cuba atrapan de tal modo que el auditorio permanece atento a la información que ofrece.
Durante su breve estancia, en tierras del Cauto, informó sobre la importancia de la historiografía cubana de quienes, en esta isla, han tejido los hilos desde su surgimiento hasta nuestros días.
Al decir, del Doctor en Ciencias, Israel Escalona Chádez también Secretario del ejecutivo nacional de la Unión de Historiadores de Cuba, la historiografía cubana actual se construyó sobre la base de personas o historiadores no profesionales, pero con basta instrucción de la asignatura. Eran funcionarios civiles, militares, religiosos, incluso los que pertenecieron a la República y devienen en figuras cumbres de la historiografía cubana como: Ramiro Guerra, Fernando Ortiz y Emilio Roig, estos últimos abogados.
Se plantea que los primeros historiadores fueron cronistas, entre ellos: Cristóbal Colón, aún cuando no fue propiamente historiador, como también la literatura de campaña, en este apartado destacan los Diarios de Máximo Gómez, de Loynaz y del Castillo y Enrique Collazo, todos combatientes que dejaron sus testimonios.
Entre los retos que en estos momentos acompañan a la historiografía cubana resaltan la necesidad de un ejercicio cabal y digno de la crítica historiográfica, apelando siempre a sus principios, requisitos, instrumentos; aparecen la responsabilidad intelectual, masividad y calidad.
El Doctor en Ciencias, Escalona Chádez añadió que la Revolución está consciente de que en la historia está uno de sus mayores fundamentos, de ahí que se le ha dado a la ciencia histórica esa tarea. Escalona meditó además en el estudio del movimiento obrero de la historia social, tema un tanto abandonado. Dijo que pocas personas, actualmente, estudian los movimientos campesino y femenino de Cuba.
El asunto de la calidad literaria dentro de la ciencia historiográfica cubana ocupa preocupación por cuanto el historiador, generalmente, está empeñado en decir la historia pero no y, en sentido general, en el cuidado literario de lo que escribe, por eso muchas veces las personas se leen más fácil el título, por ejemplo: “Ese Sol del mundo moral”, de Cintio Vitier, que leer los dos tomos del libro “ En busca de la cubanidad” de Torres Cuevas, una obra densa para comprender el pensamiento, acotó el Doctor en Ciencias.
La escritura de la historia debe tener toda la calidad literaria. Por demás, la historia es una ciencia social pero también es literatura.










