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Palma Soriano.- Todo es contentura en el hogar de Marlon Alberto Marrero Vázquez. Y es que ha merecido la medalla de plata en la Olimpíada Nacional de Matemática de la enseñanza media, en este territorio santiaguero.
Marlon vuelve a ser noticia y nos anima la novedad a dialogar con él. Estudia en la Escuela Secundaria Básica (ESBU) “Luis Augusto Turcios Lima”. Una vez instalada en su casa nos narra: “La etapa preparatoria fue en dos meses, desde diciembre de 2017 a enero del actual año. Fue difícil porque, al mismo tiempo, tuve que estudiar para los primeros controles parciales de séptimo grado”.
En febrero y durante dos días fue el concurso en la ESBU “Tamara Bunke” de este municipio del oriente cubano. Además del amor incondicional de su abuela Mary Nieto, el de su madre Mirielle, en misión internacionalista, en Viet Nam, Marlon disponía de su inteligencia para resolver cálculos complejos.
'La mirada de este chico palmero de 13 años es futuro'
“En tres preguntas de habilidades y otras tres restantes de conocimiento, que ya había recibido en la primaria, consistió la prueba del concurso. Para cada grado fueron seis preguntas y la más difícil resultó ser la número uno donde evaluaron contenidos que se imparten en octavo grado, pero como soy muchacho de concurso junto a otros compañeros mios, recibimos entrenamiento de temas que pudieran salir de otro nivel. Le estoy muy agradecido a la profesora de noveno grado de mi escuela, que nos entrenó”, sostiene Marlon Alberto.
El encuentro con Marlon siempre es grato. “Mi mamá y mi abuela están orgullosas de mis resultados y notas finales de séptimo grado. Atenta a mis deberes con la escuela está mi mamá. Ella considera que primero debo salir bien en las asignaturas, y luego en otras iniciativas escolares aunque, como a mi, le gusta los retos”, expresa Marlon. Marlon se toma rapidito un tiempo para pensar y la respuesta no se hace esperar: “La asignatura que con más facilidad se me da es la Matemática y me siento animado a participar en otra Olimpíada”.
La mirada de este chico palmero de 13 años es futuro. Seguro, comenta que aún no tiene definida la orientación vocacional por una especialidad, pero se inclina por las Ciencias Exactas y, en especial, por la Matemática.
Su madre está al volver de vacaciones. Sus ojos advierten alegría para el reencuentro con ella y en familia compartir la luz del Sol y la paz que irradian las estrellas.










