Que cada detalle cuente

Casa de las Infusiones en Palma Soriano. Imagen de archivo RB.

Palma Soriano.- En nuestro municipio, al igual que en toda Cuba, es común formar parte de una cola, entiéndase esta por una larga fila de personas que esperan para recibir un servicio.

En las colas puedes pasarte lo mismo 5 minutos que 1 hora, depende del lugar, del producto que se expende, del servicio que deseas recibir o de la rapidez de los dependientes. Lo cierto es que, se hace bien engorroso todo el proceso, por ese motivo, el cliente espera y merece un buen trato a la hora de ser atendido.

Cultura del detalle, elemento que abarca la presencia del lugar, la higiene y la presentación de un producto, pero que incluye, además, cortesía, buen trato y calidad de las propuestas, sin embargo, muchas veces es reducido al silencio.

¿Por qué cosas tan sencillas como ofrecer una sonrisa, ser agradable con el cliente, explicarle las opciones que tiene al comprar determinada mercancía, o tal vez, escuchar sus sugerencias, pueden marcar la diferencia entre visitar otra vez el mismo sitio o llevarse una mala impresión?

¿Quién no ha sufrido la amarga experiencia de llegar a un lugar a realizar una gestión importante y que la persona que debe atenderte ni siquiera te mire a los ojos por tenerlos fijos en su celular, o a penas te escuche por estar pegada al teléfono?

La cultura del detalle es vital para garantizar la satisfacción de los clientes, es ese sentido, es indispensable que los trabajadores encargados de ofrecer un servicio, sean sensibles, agradables y que traten a los demás como ellos mismos desean ser tratados.

Siempre se puede hacer más en pos de la cultura del detalle, corresponde a los administrativos combatir las negligencias en el cuidado y limpieza de las instalaciones, así como los problemas relacionados con la mala calidad de los productos y la desatención o maltrato a las personas.

La exhortación entonces es a trabajar para que, en la atención a las personas, cada detalle cuente.