Prevenir y educar: lucha contra las ilegalidades

Prevenir y educar: lucha contra las ilegalidades. Imagen tomada de Internet.

Palma Soriano.- Cuando escuchamos sobre un hecho grave de corrupción, inmediatamente nos escandalizamos y pensamos, ¿nadie se había dado cuenta del nivel de vida de esa persona? ¿acaso no se notaba el despilfarro de dinero?, ¿cómo ese, cuántos estarán robando y permanecen impunes?

Es que la corrupción hace mucho daño, pues crea desconfianza, resta dinero destinado a fines sociales y desanima a aquellos que se esfuerzan por realizar un trabajo con excelencia.

¿Dónde comienza la corrupción? ¿cuál es la génesis de este mal que carcome a la sociedad?

La aceptación de las conductas inmorales y antiéticas, constituyen el origen de este fenómeno. Es decir, para llegar a la corrupción se comienza con el engaño, las ilegalidades, las indisciplinas sociales y la evasión de responsabilidades.

Por ese motivo, deben enfrentarse primero estos males, para así poder derribar al gigante llamado corrupción.

El trabajo multisectorial constituye un factor esencial para lograr este fin, por eso deben cohesionarse las organizaciones de masas, conjuntamente con las encargadas de establecer el orden, pero la batalla comienza en el hogar y se complementa en los centros educacionales.

Es en la familia, donde deben inculcarse correctos valores a los niños y adolescentes. Enseñarles a esforzarse, a alcanzar las metas a través del trabajo decente, pero esto sólo se logra por medio del ejemplo, pues si los padres participan activamente en hechos delictivos y lo consideran algo normal, entonces, esos niños y adolescentes están recibiendo una educación torcida e incorrecta.

El pedagogo José de la Luz y Caballero expresó una vez: “instruir puede cualquiera, educar sólo quien sea un evangelio vivo”.

El llamado a los padres y tutores a ser un evangelio vivo en cuanto a la lucha contra las ilegalidades, es apremiante en estos tiempos, pues, prevenir desde los hogares, es más efectivo que luego tratar de cambiar la conducta ya cimentada sobre ideologías incorrectas.