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Palma Soriano.- Años atrás arribar a la edad de quince años era la mayor ilusión de cualquier muchacha y motivo de preocupación para los padres, pues dicho acontecimiento no solo trae dicha, también cuantiosos gastos.



Adolescentes palmeras en sesiones de fotos por sus quince años. Imágenes tomadas por Dainiubis Soler Amiot.
Ahora las ilusiones y preocupaciones inundan los hogares donde hay niñas. Resulta que la modernidad ha traído consigo esta tendencia de los llamados “mini quince”. ¿Quién impuso semejante moda? Es difícil de descubrir, pero ahí no es donde está la esencia del asunto.
Cientos de niñas, al cumplir los diez años, son sometidas a rutinas de belleza y sesiones de fotos, cual si fueran quinceañeras. No pocas optan por hacerse bucles o ponerse uñas postizas. Eso no es lo peor, en algunos de los sitios dedicados al negocio de la fotografía, la inocencia y la ternura infantil se pasan por alto. No es de extrañar que luego los álbumes muestren imágenes de “mujercitas en miniatura”, rozando con lo ridículo y lo vulgar.
Sin embargo, no toda la culpa recae en quienes se dedican a esta actividad. La principal falta de responsabilidad está en la familia. Padres y madres, seducidos por las tendencias actuales, no ponen reparo en someter a sus hijas a algo que lacera su inocencia. Sin mencionar los gastos, en detrimento de la economía del hogar.
El tema es polémico y no pocos se sentirán aludidos. mas, lo importante es reflexionar con seriedad.
La niñez es una etapa sagrada, donde cualquier niña ha de lucir su belleza pura, hacer gala de su ingenuidad. Se disfruta al ver una pequeñita con bata y lazos, jugando con muñecas, haciendo travesuras. Cuando lleguen a la adolescencia, ya tendrán todo el derecho de soñar con trajes, tiaras y bailar el vals. ¿Por qué obligarlas a quemar etapas?










