Orden y disciplina social: vitales para la convivencia

Orden y disciplina social: vitales para la convivencia

Palma Soriano.- La pasada semana caminaba con una compañera de trabajo por el parque Martí y ella se insultó cuando una muchacha que iba delante de nosotras, arrojó una envoltura de caramelos en la calle, obviando el cesto para basuras que se encontraba muy cerca.

Como este son disímiles los ejemplos de personas que incurren en indisciplinas sociales, pues no son pocas las veces que he pasado por alguna calle de nuestra ciudad y he tenido que voltear el rostro, por causa de una persona que está orinando en alguna esquina a plena luz del día.

¿Qué decir de la música alta, de los micro-vertederos, del daño a la propiedad pública?

La disciplina consiste en el ajuste conductual de una persona, a las normas de comportamiento establecidas en un contexto dado, dígase: seno familiar, centro educacional, espacio laboral, etc.

Consiste, además, en el cumplimiento consciente de las normas y reglas establecidas, para mantener el orden en la sociedad.

La disciplina social se empieza a construir en el hogar, continúa en la escuela y se perfila en los diversos espacios públicos. Está relacionada con la responsabilidad individual, el uso apropiado del lenguaje, la puntualidad y con el cuidado del medio ambiente.

La disciplina y el orden se extienden también al ámbito laboral, por ende, representan elementos necesarios para la efectividad, en el cumplimiento de los objetivos de trabajo, relacionados con la productividad y el aprovechamiento de la jornada laboral.

El orden y la disciplina garantizan la armonía en la sociedad y deben ser practicados por todas las personas, sin importar nivel cultural, edad o raza.

La formación de valores éticos, la educación cívica y el fortalecimiento de una conciencia social, devienen en factores indispensables para garantizar la existencia de la disciplina social y de este modo la convivencia en sociedad.