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Palma Soriano. - En una ocasión, a una joven periodista recién graduada, le pidieron en el órgano de prensa donde trabajaba, que redactara un artículo cargado de valores humanos, para escoger entre otros, el mejor, con el objetivo de publicarlo el Día de las Madres.
La joven se entusiasmó con la tarea y luego de buscar muchas ideas, se le ocurrió conversar con una anciana del pueblo que gozaba de gran respeto por su nobleza y sabiduría.
La buscó incesantemente hasta que al fin llegó ante ella y se sentaron a conversar, lo primero que le preguntó fue que cuál era su oficio y ella le contestó: “Soy astrónoma” ¿Cómo es eso? ¿Se ha dedicado usted a hacer predicciones astrológicas u horóscopos? “No, contestó ella, lo que he hecho siempre y hago es regalar soles, estrellas y planetas”.
La colega hizo entonces otra pregunta ¿Cuál es para usted el hijo preferido?
Y la anciana con una expresión de júbilo dijo:
El que está enfermo, hasta que sane
El ausente, hasta que regrese,
El extraviado, hasta que se encuentre
El triste, hasta que se alegre,
El que no anda, hasta que camine
El hambriento, hasta que se sacie
El que repudia, hasta que ame….
La joven periodista supo que había encontrado la sabiduría de las madres, el tesoro que un niño puede poseer, porque una madre le da a sus hijos, además de su amor, formidables regalos de soles, lunas y estrellas, lo que se traduce en los mejores valores humanos.










