A 91 años de su natalicio el Che nos inspira a ser hombres nuevos

Che Guevara. Imagen tomada de Internet.

Palma Soriano.- El 14 de junio de 1928 nació en Rosario, Argentina, Ernesto Guevara de La Serna, el Che. Mucho se ha escrito sobre la vida de este hombre universal, de ideas progresistas, revolucionarias, que tanto hizo por Cuba y por América toda.

En este aniversario 91 de su natalicio, quisiera recordar su actitud exigente, incorruptible, disciplinada, enfocada en el crecimiento profesional.

El Che, era un hombre con un alto sentido del deber, su ideario del hombre nuevo estaba relacionado con la superación personal, con la sed de aprender y colocar ese conocimiento, a merced de la sociedad.

Cuenta Salvador Vilaseca, quien fuera Administrador del Banco Nacional de Cuba y profesor del Che, que no existe un solo discurso en el que el Che no haya hablado del problema de la capacitación y del estudio y que esta exigencia comenzaba por él mismo.

Explica que se mantuvo estudiando matemáticas 5 años a pesar de las responsabilidades que tenía, y que al concluir le dijo: “ahora dame clases de Programación Lineal”.

Es que el Che, reconocía la importancia de la preparación profesional para los dirigentes de una nación, por ese motivo empleó un riguroso sistema de control y de disciplina, por ejemplo, aplicaba exámenes a los cuadros de las empresas, de este modo los exhortaba a aprender sobre las particularidades del trabajo que realizaban.

Además de la superación de los cuadros, el Che siempre insistió en que los dirigentes debían ser transparentes, justos, incorruptibles, con ideas nuevas que propiciaran el crecimiento económico de la nación. De este modo expresó: “el dirigente tiene que estar con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo”.

Hoy, a más de 50 años de su labor como Ministro de Industrias, como hombre de ideas transformadoras a favor de la Revolución, el Che vuelve a hablarles a los cubanos, vuelve a incentivarles a crear, a estudiar, a superarse, a ver las metas como alcanzables, a ser disciplinados, justos, exigentes, a enfrentarse a la burocracia y a la corrupción, a ser hombres nuevos.