José Martí: algunos de sus apuntes sobre la muerte

José Martí: algunos de sus apuntes sobre la muerte

Palma Soriano.- La muerte fue tema para que el más universal de los cubanos, José Martí, destilara razones sobre ella, encontrara elipsis para destacar valores humanos, universales o sencillamente tener la certeza que muy joven ella le cristalizaría los ojos ya fuese de enfermedad, quebrantos de su salud o por causa de su entrega a la independencia de Cuba.

Fue nuestro Héroe Nacional ese ser que habló de la muerte con realismo y en más de una ocasión él comentó y escribió acerca de este fenómeno del que ningún ser humano gusta conversar y menos conformarse cuando ha perdido a un ser querido o entrañable amigo.

En su epistolario pueden encontrarse estas ideas: “Yo voy a morir, si es que en mi queda ya mucho de vivo. Me matarán de bala ò de maldades”. Por demás dijo: “yo quisiera merecer para la tumba mía, eso: la bandera de mi estrella solitaria, pero no los laurales”.

Al fallecer la madre de los Maceo, Mariana Grajales siente mucho Martí su deceso físico porque la respetó, consideró y amó. Más que lamento por la muerte de Mariana, en su carta a su compañero de lucha: Antonio Maceo, el apóstol encontró palabras de admiración por ella cuando dice: “¿Què había en esa mujer, qué epopeya y misterio había en esa humilde mujer, (…) qué decoro y grandeza hubo en su sencilla vida, que cuando se escribe de ella es como de la raíz del alma, con suavidad de hijo, y como de entrañable afecto?".

La muerte de Don Mariano, su padre, estremeció considerablemente al Maestro, conoce de la noticia a través de su cuñado José García, esposo de su hermana Amelia. No demoró Martí en darle respuesta a este cuando le expresa: (…) “!No he podido pagar a mi padre mi deuda en la vida (…) No es que haya muerto antes de que yo pudiera pregonar la hermosura silenciosa de su carácter, y darle pruebas públicas y grandes de mi veneración y cariño”.

En la revista La Edad de Oro supo Martí meditar sobre la muerte, desde acontecimientos reales hasta de la fantasía con palabras hermosas y metáforas escogidas. Cuenta él del fallecimiento del cura mexicano Hidalgo fusilado y decapitado; que Bolívar murió pobre y dejó una familia de pueblos. El poema de Los Dos príncipes cuenta de la muerte del hijo del rey y del hijo del pastor ò de Pablo, el envidioso, que no podía ver feliz a su hermano Meñique y escogió el bosque para ser devorado por los osos en una noche densa.

En el cuento titulado “Historia de la cuchara y el tenedor” Martí añade: “La muerte es lo más difícil de entender, pero los viejos que han sido buenos dicen que ellos saben lo que es, y por eso están tranquilos, porque es como cuando va a salir el sol, y todo se pone en el mudo fresco y de unos colores hermosos”.

Y así en confabulación con los rayos del sol, montado en su caballo el 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos, una bala de muerte despedaza su vida, pletórica de valor, inteligencia, audacia y saber servir. En el polvo de drebis nuestro eterno agradecimiento al Maestro, en el aniversario 125 de su caída en combate, en Dos Ríos.