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Palma Soriano.- Realidad que late y ahora con más fuerza es la que los cubanos todos vivimos por más de cien jornadas tras los efectos del nuevo coronavirus.
Por un lado el estrés que ha provocado el mismo aunque va cediendo y dando paso a un cierto sosiego y por otro percibimos los incontables problemas que provoca la política hostil del gobierno de los Estrados Unidos contra Cuba que data desde 1962 e impide el bienestar material y espiritual de los cubanos.
El gobierno norteamericano no facilita el buen curso del desarrollo de todos los sectores socio-económicos de la isla y de manera especial, los que tienen que ver con el campo biotecnológico, que involucra a varias disciplinas y ciencias que tienen repercusión en frentes farmacéuticos, la minería, la medicina, la microbiología, agricultura, en los alimentos y otros.
Lo cierto es que, el bloqueo norteamericano impide el progreso de nuevos enfoque para el tratamiento de enfermedades, el desarrollo de cultivos y alimentos mejorados, el cuidado del medio ambiente. Asimismo, esta estrategia de asfixia al pueblo cubano se mantiene y en etapa de Covid-19 agudiza su efecto.
Pero lo que no puede el bloqueo del gobierno de los Estrados Unidos es opacar el ingenio creador del pueblo trabajador cubano y, en particular, la voluntad y espíritu de los palmeros en aras de vencer, lo que es premisa y certeza.










