- Detalles
Palma Soriano.- Los quince años de fundada la Brigada de instructores de arte José Martí, en este territorio santiaguero, son semillas en constante germinación y cosecha.
Precedidos por los trabajos de técnica, inteligencia y tesón de las primeras graduaciones de instructores de arte de los que esta ciudad vive orgullosa y hoy son cátedra, la Brigada de instructores de arte José Martí es actualmente el corazón de la enseñanza artística en centros educacionales del territorio, la comunidad urbana y rural y de la Casa Municipal de Cultura “Ángel Peralta Téllez”, principal “cuartel general” de muchachas y muchachos nuestros que se congregan ahí para recibir la necesaria instrucción metodológica, compartir ideas, experiencias, ensayos y gestar nuevos proyectos.
Amén de un 2019 duro también para este grupo de jóvenes de la vanguardia artística palmera, por cuanto tuvieron que sopesar carencias materiales, bajas en la membresía, fortalecimiento de las funciones de la Brigada, los jóvenes instructores de arte lograron resultados tangibles en eventos de base, provinciales y nacionales que los convierte en un colectivo de referencia.
Para este 2020 las aspiraciones de la Brigada de instructores de arte José Martí en tierras del Cauto pretenden ser superiores, teniendo como principio, ante todo, el apego de una vocación humanista, tener un gran corazón, porque la educación artística hay que ponerle todas las fuerzas, alegría y diversión.
Con un talento y voluntad a toda prueba, son muchos los jóvenes instructores de arte de Palma Soriano que devienen en paradigmas porque saben que el camino para llegar no es fácil, porque la misma formación de ellos exige constante actualización, ser capaces de cambiar, innovar y hacer las cosas siempre diferentes.
El 2020 está comenzando pero desde ya nuestra joven vanguardia artística labora en aras de que niñas, jóvenes y adultos, desde las artes y la creación, sean los principales protagonistas de sus ilusiones y metas, porque el buen maestro no termina de enseñar y eso sin vocación es imposible y los ejemplos, en esta parte del oriente cubano, sobran.














