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Palma Soriano.- Carlos Raúl Muñoz Catasús anda, desde hace muchos años, el camino samurái. Es Cuarto Dan en el arte marcial Aiki Ju Jutsu. Sin embargo, se advierte la humildad en sus palabras. Y en la senda una reliquia inigualable le acompaña: la catana. Fue una verdadera sorpresa encontrarla en el santuario de su hogar, justo como él lo define. Una catana, tipo particular de sable de filo único, curvado, usado tradicionalmente por estos guerreros desde tiempos inmemoriales es el premio mayor que custodia con gran recelo. Mientras la conversación transcurre y accede a mostrarla, comenta que su embullo, como el de muchos, nació de filmes como Karate Kid, o los inolvidables de Bruce Lee. El año 1983, marcó el inicio de su vida como artista marcial, pero no fue hasta el 2009, que la vida, la suerte y ese anhelo de siempre, trajeron a sus manos tan bella reliquia.
“Dominar su técnica es tan difícil que implica prácticamente hacerla parte de tu espíritu”, señala mientras sus manos acarician la empuñadura. -“Nacemos y morimos diez veces, en cada vida cien años y no nos alcanza el tiempo para poder aprender y asimilar el bagaje de técnicas y todos sus requisitos. Paciencia, paciencia y perseverancia, un entrenamiento sistemático y sin interrupciones. Esa es la senda, pero no termina nunca”.
“Deporte, historia milenaria, arte, tradición y marcialidad”. Herramientas que le valen para el día a día al Cuarto Dan en Aiki Ju Jutsu Carlos Raúl Muñoz Catasús. Una práctica que según sus propias palabras, le acompañará para toda la vida.
No hay dudas. Alma de Samurái tiene el Cuarto Dan en el arte marcial Aiki Ju Jutsu, Carlos Raúl Muñoz Catasús. Y como guerrero que sirve, alimenta su espíritu la catana, como alma de una práctica milenaria que llegó también a la tierra del Cauto.
La catana. Hoja curva y de filo único tradicional en el arte marcial japonés. Su tamaño ronda el metro de longitud. Foto: Dainiubis Soler Amiot
La catana es el alma del guerrero samurái. Foto: Dainiubis Soler Amiot










