Chicho del Toro: un fuerte y seguro espigón del Deporte

Palma Soriano.- Hoy estaría de cumpleaños 82, un palmero típico, auténtico, orgulloso de su terruño: Juan Emilio del Toro Mendoza, para todos y, en particular, el universo deportivo: Chicho del Toro.

Chico del ToroAbrazó la pasión de los cubanos desde la niñez y llegó a imponerse. Muy joven fue firmado como pelotero profesional, y al decir de quienes compartieron con él sus años mozos, el lanzador tenía un mundo en la bola.

Su vida como pelotero profesional activo en Estados Unidos duró poco. Un accidente doméstico, una balón de gas abierto terminó con la esperanza de llegar a las Ligas Mayores.

Con el fin del profesionalismo en Cuba, optó por ayudar, y entonces devino en fundador del INDER, el organismo rector del deporte en el país, con una carrera digna de todo elogio.

En Palma Soriano, su tierra amada fue director de Deportes en la antigua región oriente, que abarcó catorce municipios. Más allá de pasividad, consiguió calidad y premios en deportes reconocidos que ya por aquí han desaparecido. Abrió las puertas del antiguo Club de Leones, el hoy Deportivo Cauto y fomentó la práctica de más de 20 deportes.

Tras la división político-administrativa, Chicho del Toro fue al deporte de montañas en la provincia Granma y los resultados no se dejaron esperar, al extremo. Hoy se agradece y se recuerda su labor. Después fue a Guantánamo y allí se convirtió en el arquitecto empírico de la Ciudad Deportiva del Guaso.

Obsequiaba, buscaba, pero los equipos de Chicho del Toro, de cualquier deporte y con cualquier entrenador tenían que ganar, esa era su filosofía. Pero a todo lo que hizo por el deporte, por el desarrollo del músculo y la inteligencia, desde el Polo Acuático cuando no había piscina en Palma Soriano o la base acuática a orillas del Cauto. Su obra maestra fue el Museo Deportivo, hoy sito en calle Martí, antiguo Cine Heredia, al lado del Correo.

Sin ser intelectual, sin la cultura de los libros pero con mucho olfato, descubrió que a su Palma Soriano le hacía falta un Museo del Deporte y lo logró, pidiendo ayuda a todos, a los atletas, una medalla, un pedacito de madera para su cuadro, un afiche, una foto. Después de acopiar datos, apuntes, biografías, síntesis, pero ahí está en calle Martí, entre Callamo y Cisneros, la obra cumbre de Chicho del Toro.

Por esas cosas de la vida, el 15 de abril del 2010, dos días antes de cumplir los 76 años él desapareció físicamente. Hombre de reflexiones profundas, de discutir airado, de exigencia total. Pero al mismo tiempo, Chicho del Toro, después de un amplio debate, podía terminar el debate con una de esas frases típicas de cubano total: ¡Es más malo que el mango de Jobo!. Como también al compartir con amigos decía: mata y llena!.

Con su muerte, Palma Soriano perdió un fuerte y seguro espigón.