Un febrero para la historia

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Palma Soriano.- Este 24 de febrero, toda Cuba vuelve a llenarse de clarines. Emana hidalguía de esa historia que llena de orgullo a cada cubano de corazón mambí.

Aunque distante en el tiempo, cada 24 de febrero en la isla se percibe el olor a manigua y los bríos de independencia de hace 123 años cuando bravos patriotas retomaron las banderas de la libertad. Esa vez, los pasos cubanos fueron más allá del arrebato heroico o de la explosión de sentimientos. Estuvieron guiados con la certeza de iluminar el futuro de la nación y ¡así fue!

El 24 de febrero de 1895, miles de voces mambisas unidas en apretada senda marcharon solo con un objetivo: liberar a Cuba del yugo español y desatar de ella las amarras que ahogaban su garganta.

Bajo la estirpe de corajudos como Carlos Manuel de Céspedes, la fuerza de Antonio Maceo y la inteligencia de José Martí, un día igual a éste se sembraron esperanzas y voluntades.

El reinicio de la guerra por la independencia fue el grito definitivo que dejó huellas para el logro de la victoria final el Primero de Enero de 1959. Fue un levantamiento en armas cuyas acciones principales radicaron en el oriental poblado de Baire hoy perteneciente al municipio de Contramaestre, provincia Santiago de Cuba. Fue no más que la continuación de la gloriosa década abierta por el Padre de la patria (Carlos Manuel de Céspedes) el 10 de octubre de 1868. Baire fue fin y principio. Dio término a una época, comenzó otra y abrió así un importante paréntesis en el espacio histórico de luchas por la libertad labrando el provenir de la patria “Con todos y para el bien de todos”, como diría Martí.

Era la guerra necesaria cuando el 24 de febrero de 1895, en el corazón mismo de Baire, el entonces capitán santiaguero Saturnino Lora siguiendo instrucciones convocó al primer grupo de mambises diciendo: “Ha llegado el momento de romper las cadenas que nos tienen uncidos al férreo carro de la tiranía y en prueba de ello, decimos un Viva Cuba!, pero es preciso que sepáis que con el filo de nuestros machetes, las balas de nuestros rifles y cañones hemos de defender la patria…”

Así, se inició aquella epopeya gloriosa organizada por Martí desde el exilio, fue un domingo de carnaval en tierras orientales cubanas lo que permitía que los participantes en el alzamiento no se hicieran sospechosos por las autoridades coloniales.

Fue así que, por toda la geografía cubana desde oriente a occidente, se hizo sentir el latido de rebeldía, con mayor fuerza en el oriente del país donde se sucedieron aisladas acciones revolucionarias en apoyo a la principal gestada desde Baire.

En Palma Soriano, uno de los municipios santiagueros colindantes con el de Contramaestre y el poblado de Baire también ocurrieron varios alzamientos por ejemplo en el poblado rural de Cambute donde se logrò reunir unos 500 hombres. Lo mismo sucedió en el lugar conocido como Caney del Sitio donde un puñado de valientes se alzaba igualmente. Así ocurría en otro lugar de Palma Soriano, conocido como Arroyo Grande y, en la Plaza pública de esta Villa actual parque Martí, un grupo de tabaqueros y panaderos entre ellos: Próspero García, José Sánchez y Manuel Ramos disparaban sus armas al grito de: ¡VIVA CUBA LIBRE!

Aquel 24 de febrero de 1895, conocido históricamente como “Grito de Baire” marcó la continuación de la lucha independentista iniciada en 1868 y no finalizó hasta 1959 con el definitivo triunfo de la Revolución cubana con el invito Fidel Castro al frente. Son 150 años en la distancia que todavía se rememoran de diferentes formas, una de ellas es la celebración del carnaval en el Consejo Popular de Dos Palmas, ubicado a unos 17 kilómetros de la ciudad y testigo también del paso de mambises y luego rebeldes cubanos.