Jaime Ganz Grim: el último judío en Palma Soriano

Jaime Ganz Grim: el último judío en Palma Soriano

Palma Soriano.-La población hebrea, en este territorio del oriente cubano, nunca fue muy grande, no más de 50 personas, de ellas unas 10 originarias de Israel o de Europa, Polonia sobre todo, y los demás descendientes. Entre estos estaba la Familia Ganz, Jaime era el hijo, sus padres y un tío.

El pasado viernes 18 de mayo Jaime falleció, noticia que recibimos con pesar, pero se dice que Jaime nació en el barco que los traía de Europa del Este huyendo a la persecución de las hordas nazis. Llegaron a La Habana y por comentarios de algunos hebreos supieron de Palma Soriano, una ciudad pequeña en la parte oriental de la Isla, próspera y creciente. Alquilaron una casa de madera, quizás de principios del pasado siglo en la Calle José Martí, al lado de la farmacia Bernal, regenteada por la doctora Delfina Parladé. Allí pusieron delante del edificio la peletería, atrás el almacén y al fondo dos habitaciones, cocina comedor, baño y patio de tierra. Jaimito estudió hasta el bachillerato y se volvió autodidacta, aprendió varios idiomas escuchando la onda corta en la radio.

Nunca este contrajo matrimonio y se convirtió en un erudito de la Historia Hebrea. Cuando fallecieron, primero el tío y luego los padres, quedó solo en la otrora tienda la cual al ser intervenida por el Estado Cubano, se convirtió en una vivienda más grande, de mampostería, que le costeó la Seguridad Social.

En el nuevo siglo, Jaime estuvo solo, con sus libros que se les desbaratan en las manos de tanto releerlos, sus recuerdos, revistas hebreas, una radio rusa de onda corta, un televisor de pantalla plana de último modelo, una computadora de medio uso y una escenografía como la que usted ve en la foto. Pero Jaime tenía algo de mucho valor para todo ser humano: en buen español cubano, es ¨un buen socio¨, amigo de sus amigos y aunque no tiene familia, este judío al que muchos llaman El Polaco, siempre tenía a alguien de sus íntimos sentado en un vetusto sillón de la sala. Los temas eran siempre los mismos: la política, Israel y los palestinos, la revolución cubana y la diáspora de Miami. Su casa era una torre de babel donde acudían muchas personas: revolucionarias, otras que pensaban diferente, moros y cristianos, católicos y protestantes, pero todos muy buenos lectores y nunca la sangre llegó al río, así que al final se despedían de él con un buen apretón de manos y hasta el otro día en que aparecía otro motivo para el análisis.

A Jaime le enviaban ayuda de Israel: materiales de lectura, revistas, alimentos clásicos de los hebreos como las galletas sin levadura y vinos tradicionales. Por otro lado, la Unión Hebrea de Cuba lo atendía y ellos fueron los que le obsequiaron la computadora. A veces llegaban turistas israelitas a Palma y visitan a Jaime, o sea que su familia ha crecido enormemente, murieron sus padres y el tío pero tiene sus amigos, los demás hebreos de la provincia y el país, la radio, la television para las noticias nacionales... Jaime sabía que cuando falleciera sería enterrado en el Cementerio Hebreo de El Cristo., todo asegurado por sus compatriotas, para que al final descanse en paz en tierra de Sion. ¡Sí!, Jaime Ganz Grimn…el último judío en Palma Soriano.