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Palma Soriano.- La existencia de los consejos de Esculapio, Dios de la Medicina, protector de las almas médicas los conocí gracias a la doctora santiaguera, Bertha Serret Rodríguez, especialista de Medicina Interna y en la década de los ochenta jefa del departamento de Medicina General Integral de la Facultad número uno de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.
Entonces yo una estudiante de quinto año de la carrera de Periodismo, en los avatares que implica ese momento, encontré junto a otra colega con quien compartí el trabajo de diploma, a la doctora Bertha. Bertha nos abrió la puerta de su casa en una mañana bien soleada y calurosa de la caribeña ciudad santiaguera. Nos llevó a su escritorio, cargado de diversa literatura, porque tenía conocimientos y las primeras experiencias de implementación del programa del Médico de la Familia en la provincia.
Aquel encuentro no lo olvido porque ella nos ayudó a abrir puertas y horizontes sobre el tema, el papel y el día a día del médico cubano y ante todo su misión humanista de curar y salvar vidas. Sí, Bertha la doctora que en el día de su cumpleaños, el doctor Francisco Durán amigo y colega de ella, en el espacio televisivo de la Mesa Redonda, recordó de su calidad como médico y regocijo para él.
Cuando hace pocas horas la nación recibió en el aeropuerto internacional “José Martí” a los 52 médicos cubanos de la brigada “Henry Reeve” que cumplieron su misión en la ciudad de Crema de la región italiana de Lombardía, aquellos consejos de Esculapio volvieron a la memoria.
Desde la distancia, en esta parte del oriente cubano y con alegría, nos sentimos cerca de la llegada de ellos los que tuvieron el difícil reto de la contención de la pandemia en Italia pues no hemos de olvidar que a su regreso a la isla ya más de 20 mil italianos habían fallecido.
Y es que nuestro país se siente orgulloso de estos galenos que bien alto colocaron el nombre de la patria de Giuseppe Garibaldi, padre de la independencia italiana. Sortearon las frías temperaturas porque un hospital de campaña era el escenario de trabajo.
José Martí el 12 de octubre de 1875 sobre los médicos escribió: “Es la medicina como el derecho, profesión de lucha. Necesítase un alma bien templada para desempeñar con éxito ese sacerdocio”. Y con sano desprendimiento ellos se dedicaron a los pobladores de la ciudad de Crema, el resultado en la contención y evitar mayores contagios por la pandemia de la COVID-19 lograron nuestros Valientes.
Es posible que en sus bolsas de trabajo llevaron consigo los consejos de Esculapio, esa filosofía que aprendieron de estudiantes. Sellaron la certeza de vencer allí y se ganaron además el cariño de ese pueblo porque como reza una de las líneas de la canción “Valientes” de Buena Fe devenido en un himno de amor y esperanza. Ellos traspasaron el océano Atlántico, alcanzaron curar el mundo, darle un beso y nada más.










