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Palma Soriano.- Nunca pensó Enma Mayeta Nistall que, sin conocer la región de Lombardía, en Italia, fuera a resultarle tan cercana. Es que, allá, encaró la muerte y salvó vidas, uno de sus "pedacitos", el Doctor Yosvany Reyes Mayeta.
"Fueron minutos muy tensos. Al decirme horas antes de salir para su misión que sería para Italia, me quedé muda, porque sabíamos que era el epicentro de la pandemia en aquel momento y a eso le sumo que es una gente joven, ¡30 años nada más tiene mi hijo!; lo sentía por todos, pero en especial por él. Era la primera vez que nos separábamos, su primera misión, porque antes cuando estudiaba en La Habana y luego, trabajando en Santiago de Cuba, no era lo mismo."

Enma Mayeta Nistall, madre de Yosvany.
Aunque Yosvany es Médico Intensivista en el Hospital Militar “Joaquín Castillo Duany", de Santiago de Cuba, en la ciudad de Palma Soriano están sus raíces.
"Soy una madre bendecida, para orgullo mío -me dice emocionada Enma- tengo cuatro hijos y él es el segundo; la que le sigue estudia también Medicina y este hijo específicamente, si lo ven en las fotos se asustan por el carácter que tiene, pero es muy amoroso, de detalles, en el caso mío que soy su mamá, pero con sus hermanas, con sus abuelos, con su tía, ¡con sus vecinos!; es una persona muy jovial”, expresa.
“Todos han estado al tanto de su estancia en Italia, preguntando que, si había hablado con él, que cómo lo veía y eso se agradece, porque le confieso que fueron momentos de mucha tristeza, de añoranza, de presión descompensada, ¡de miedo!, porque hablamos de alguien que no estaba digamos jugando dominó, sino en la zona muy roja, en el "ojo del huracán", como se le llamó a esa pandemia, pero él me decía: "vieja, tranquila, todo está bien"; "a mí me prepararon para salvar vidas", "estoy donde me necesiten" y con esa certeza de que trabajaban en equipo y que en el cumplimiento de los protocolos de seguridad estaba la victoria, me fui sintiendo más calmada," declara Enma.

Enma Mayeta Nistall vivió el sobresalto de la región de Lombardía, en Italia, sin un abrazo de despedida.
"Él estaba trabajando, empezaba en el equipo por 14 días, cuando le avisaron que había sido seleccionado junto a un Clínico para cumplir esa misión; a mí se me hizo imposible trasladarme hasta Santiago y créame, eso ha sido un sentimiento que me ha tenido mal durante este tiempo, porque pensaba que había tenido que estar con él antes de irse; mi nuera estaba en La Habana, culminando su especialidad y el niño (mi nieto), en Guantánamo con su familia materna, todo eso junto, ¡imagínese!; días de decisiones tensas y seguras, porque ellos debían ir a cumplir con su deber.
Felizmente ya está en la Patria este "Valiente", que fue a darle esperanza de vida al mundo.










