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Palma Soriano.- El nasobuco llegó para quedarse. No lo digo yo, lo dicen los especialistas. Teniendo en cuenta las características de la Covid-19 y su comportamiento en Cuba.
El Doctor Francisco Durán, Director Nacional de Epidemiología en el Ministerio de Salud Pública lo reitera en su habitual conferencia. Utilizar el nasobuco o mascarilla es algo que se mantiene en las tres fases de la etapa recuperativa post Covid-19. La recomendación se hace porque nunca sabremos quién tiene el virus SARS Cov-2 pero sobre todo por la cantidad de asintomáticos que han sido diagnosticados en el país.
La mascarilla resulta obligatoria para el personal de la Salud Pública pero de su uso correcto, junto al cumplimiento de otras medidas como el distanciamiento social, dependerá que nos mantengamos o no protegidos.
Es necesario que dicha prenda tape hasta la nariz porque por esa zona puede penetrar el agente patógeno.
Todas las personas deben emplear el nasobuco al salir de sus casas como forma de evitar enfermar por el nuevo coronavirus. No importa que, en provincias como Santiago de Cuba, nos encontremos en la tercera fase de desescalamiento de las medidas decretadas ante la presencia de la Covid-19 en la isla.
Por eso se reitera que el nasobuco debe cambiarse cada tres o cuatro horas, lavarlo y desinfectarlo durante quince minutos en agua jabonosa, enjuagarlo bien, posteriormente secarlo al sol y antes de volver a utilizarlo se debe planchar. Solo así el nasobuco o mascarilla será un medio de protección adecuado al evitar que las microgotas de saliva salgan al exterior impidiendo la infección de las personas o superficies.










