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Palma Soriano.- Buenos días es el saludo habitual. En una convergencia común laboran cada mañana dos estudiantes de Medicina aquí, a propósito de la prevención de la Covid-19: la pesquisa.
Son ellas Claudia Leticia Batista Carralero, de segundo año y Arletis Borrero Figueroa, de tercer año. A unos metros de distancia de la puerta principal de cada vecino ellas diariamente interrogan a los mismos acerca de cómo amanecen de salud, desde sus habilidades ofrecen consejos e insisten a los pacientes del área de salud, en este caso del Politécnico Sur, no dejar de acudir de inmediato al médico ante tos permanente, malestar general, fiebre, dolor de cabeza, catarro.
En una hoja de cargo llevan los datos. Para Leticia y Arletis esta labor más que una rutina las ayuda a crecerse como futuras médicos. Se descubren a sí mismas. Cada parte diario del doctor Durán sobre la enfermedad las hacen pensar, orientar, decidir.
Poco a poco ellas descubren la profesión que les gusta: la de ser médico, que exige sacrificios, humanismo, entrega, chispa, de tomar decisiones importantes.
A casi un año del enfrentamiento a la Covid-19 Leticia y Arletis no se sienten cansadas. No ha sido fácil la misión para ellas pero con la ayuda de las doctoras que las asisten han tomado “tamaño de bola” de la tarea que tienen en sus manos.
Como todos, ellas desean que esta prueba pase, que al fin llegue la vacuna para “poner en su lugar” al nuevo coronavirus. Como jóvenes de estos tiempos no dejan de tener ilusiones, pensar en la moda, estudiar, alcanzar buenas calificaciones, que vuelvan los días de fiestas, dedicar unas horas al celular, chatear con la familia o los amigos, ver una serie o película.
Vencida la jornada, con nasobucos puestos, Leticia y Arletis vuelven a sus casas, a descansar para enfrentar el otro día que está por llegar, con nuevos bríos, de ocuparse de los vecinos que pesquisan diariamente. Les importa cómo ellos amanecieron y les solicitan que se cuiden mucho, que acaten las medidas sanitarias orientadas porque la vida vale la pena vivirla pese a la malvada Covid-19.










