El costo es la vida

Ver una cola abarrotada de personas que no cumplen con el debido distanciamiento se ha vuelto costumbre aquí. Imagen por Yisel González Salgado.

Palma Soriano.- Debido a la compleja situación epidemiológica por la que atraviesa este municipio santiaguero a raíz de la Covid-19, las máximas autoridades aquí han extremado las medidas higiénico-sanitarias para evitar la propagación de este letal virus que hoy paraliza a la población mundial.

¿Bastará con limitar el transporte público y privado? ¿Será suficiente la higienización de las calles, parques y cajeros automáticos o la ubicación de autoridades en centros de mayor cúmulo de personas para evitar las aglomeraciones? ¿Alcanzará con las pesquisas diarias o las actividades comunitarias antiCovid-19? ¿Acaso no es suficiente todo esto para que el pueblo palmero sea consiente y perciba el riesgo que implica el nuevo coronavirus para la vida humana?

Transitar hoy por las calles de la ciudad del Cauto y ver una cola abarrotada de personas que no cumplen con el debido distanciamiento, encontrar a varias con el nasobuco incorrecto, o escuchar comentarios como: “dame un beso que tú no tienes nada”, se ha vuelto costumbre aquí. Las negligencias son cada vez mayores y el costo es la vida.

El SARS-CoV-2 no tiene distinción de edades y el mínimo común denominador son las irresponsabilidades y la poca percepción del riesgo, por ello, más que conscientes, debemos ser humanos y velar por nuestra salud, la de nuestra familia y la de todos, para que el día en que nos libremos de esta pandemia podamos decir: “luché bien y gané”.

Por: Inés María Alfonso Rodríguez, estudiante de Periodismo.