Mensajeros contra la Covid-19

Juan Ramón Álvarez Barrientos, Profesor de lucha y Gloria Deportiva de Palma Soriano, convertido en tiempos de Covid- 19 en mensajero, apoyando el trabajo de la Casa de Abuelos "Deseos de Vivir." Imagen tomada del perfil en Facebook de la periodista Karina Brooks.

Palma Soriano.- Ya suman 15 meses de pandemia en Cuba. La Covid-19 continúa dando pelea. Cada día son alarmantes las cifras de casos positivos a la enfermedad y, a pesar de los ingentes esfuerzos del personal sanitario, diariamente alguna familia lamenta el fallecimiento de uno de los suyos.

Peligrosamente, para algunos, la Covid-19 es parte de la rutina y viven sus vidas sin protegerse en lo absoluto, exponiendo a todos los que encuentran a su paso. Por eso, comentar hoy sobre el SARS-CoV-2 es arriesgado, sí, me arriesgo a que algunos terminen su lectura aquí, debido al conocido efecto boomerang o a la infosificacion que se ha generado a raíz de la pandemia.

Sin embargo, quiero hablarles de una especie de héroes anónimos que por estos tiempos han venido a hacer más llevadera la vida de las personas vulnerables y de aquellos que se han visto aislados en casa, por ser contactos de casos positivos o sospechosos a la Covid-19. Ellos son los mensajeros.

Los mensajeros, luchan contra otros virus también contagiosos y nefastos: la apatía, la insensibilidad, la desidia. Con altas dosis de solidaridad, humanismo y empatía, llegan hasta los hogares y desde la puerta facilitan alimentos y suministros a los aislados.

No importa si llueve, tampoco los detienen las altas temperaturas, están ahí para ayudar. Sé de algunos mensajeros tan queridos en la comunidad que los vecinos esperan con ansias su llegada.

En tiempos donde reina el desaliento y la incertidumbre, se agradece el trabajo de estos hombres y mujeres que arriesgan sus vidas en pos del bienestar social.